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Ciencia

Regreso a Titán

29 Enero, 2012 — by José Antonio Redondo Martín0

Corría el año 1655, cuando Christiaan Huygens observó de nuevo Saturno con un nuevo telescopio, uno de los más precisos de la época, que había construido gracias a sus avanzados conocimientos de óptica en colaboración con su hermano. Aquella imagen sorprendente ofreció por primera vez a un humano una imagen más clara de las “asas” que parecían rodear a Saturno: el holandés había desvelado uno de los secretos únicos de este planeta, sus anillos.
Más desapercibido pareció entonces el hallazgo de su satélite de mayor tamaño: Titán; que a la postre ha resultado ser junto con Marte y Europa , el satélite de Júpiter, uno de los objetos del sistema solar más parecidos a la Tierra. Huygens le bautizó como “Luna Saturni”.

Debe su nombre actual, como la mayoría de los cuerpos importantes del sistema solar a la mitología griega. Los titanes, hijos de Urano y de Gaia, pretendieron gobernar los cielos, pero ese destino estaba destinado a Zeus (Júpiter), que da nombre al mayor planeta del sistema.
Hubieron de pasar casi 300 años para que hubiera otro gran avance en la observación de este mundo lejano y frío: en noviembre de 1980 , la sonda Voyager 1, que había recorrido buena parte del sistema solar recogiendo entre otras joyas unas espectaculares imágenes de la atmósfera de Júpiter se aproximaba a sólo 4000 km de la superficie de Titán, una distancia similar a la que separa Madrid de Bagdad. Por muy precisos que sean los instrumentos en Tierra nada se puede comparar al volumen de datos y precisión que se puede alcanzar a esta distancia, XX millones de veces más cercana que aquella desde la cual Huygens pudo distinguirlo por primera vez. En un instante la comunidad científica obtuvo más información sobre Titán que en los tres siglos anteriores, transcurridos desde su descubrimiento.
El descubrimiento de exoplanetas se está convirtiendo en un tópico en las noticias de los últimos años. En especial en el pasado mes de diciembre, cuando se descubrió el Kepler 20-f, un planeta de 1,03 veces la masa de la Tierra. Aún detectados esos mundos por su lejanía nunca podremos saber tanto de él como lo que se ha logrado saber recientemente de satélites como Europa o Titán. Este último y engimático mundo atrapado en la órbita de Saturno, sigue siendo uno de los que más información noticiable ha aportado en los últimos años.
El 2 de julio de 2004, en otra misión de la NASA la nave Cassini se encontró con Titán y obtuvo más imágenes que servirían para demostrar la existencia de metano en el satélite. En Agosto obtuvo fotografías de otro satélite, Mimas. En Octubre de ese año comenzarían las 45 pasadas sobre Titán que aportarían imágenes sobre la superficie del satélite. El 14 de enero de 2005, se desprendió de la sonda Huygens y ésta entró en la atmósfera de Titán.
Hoy sabemos que tiene una atmósfera de tamaño significativo, un 60% más densa que la de la Tierra, compuesta como la nuestra mayoritariamente de Nitrógeno, acompañado por un 6% de Argón (uno de los gases nobles) y de metano. Se ha detectado asimismo la presencia de al menos 12 compuestos orgánicos, algunos relativamente comunes en la tierra como el etano o el dióxido de carbono. También hay una significativa presencia de agua, esto no es extraño porque su superficie sólida, que se encuentra a -179ªC contiene rocas de hielo.
Una semana después del aterrizaje de la Huygens, Martín Tomasko de la Universidad de Arizona y responsable de las cámaras de la Huygens declaró: “Ahora disponemos de la clave para saber lo que moldea el paisaje de Titán. Las pruebas geológicas de precipitaciones, erosión, abrasión mecánica y actividad fluvial que han dado forma a Titán son muy parecidos a los que han moldeado la Tierra”.

Los procesos químicos dotan a su atmósfera de un aspecto similar a un humo anaranjado, pero aún no se ha determinado la causa de ese color. Esta característica había impedido durante mucho tiempo observar su superficie, en primer lugar el Hubble, en 1994 y posteriormente la misión Cassini-Huygens, aclararon buena parte de su estructura superficial mediante la observación en el infrarrojo cercano.

Donde se distinguen grandes estructuras claramente diferenciadas por su brillo, masas continentales. Las observaciones del Hubble determinaron también, que quizá por una treta de destino y como homenaje póstumo a Huygens las órbitas de este satélite, como las de la mayoría de los que rodean a Saturno, es síncrona.
Su tamaño con un diámetro de 5.150 Km y su atmósfera, con muchas similitudes a la que tuvo la Tierra antes de que se originara la vida podría ayudarnos a comprender mejor el pasado de nuestro planeta, quizá también a vislumbrar las causas que originaron los primeros procesos bioquímicos y a la postre la proliferación de seres vivos. Aunque también plantea una inquietante pregunta, siendo Titán tan parecido a la Tierra, ¿podría albergar algún tipo de vida a pesar de sus gélidas temperaturas?
No es extraño que se haya convertido en escenario de sus obras para varios grandes autores de la ciencia ficción, entre los cuales encontramos a Arthur C. Clarke, Kurt Vonnegut, Isaac Asimov, Robert A. Heinlein e incluso Stanislaw Lem.
Haya o no vida finalmente en Titán o en otro de los lugares candidatos de nuestro sistema solar, una vez más el visionario antecesor de esas posiblidades no fue otro que el muy racionalista e imaginativo Huygens:
“Un hombre que opine como Copérnico, que esta Tierra nuestra es un planeta conducido alrededor del Sol y alumbrado por él como los demás, no podrá evitar que le asalte alguna vez la fantasía… de que el resto de los planetas tienen su propio vestido y su mobiliario, incluso unos habitantes, al igual que esta Tierra nuestra… Pero siempre podíamos concluir diciendo que no valía la pena examinar lo que la naturaleza se había complacido en hacer allí, ya que no había probabilidad alguna de llegar alguna vez al final del examen… Pero hace poco, estaba yo pensando bastante seriamente sobre este tema (y no es que me considere un observador más fino que aquellos grandes hombres [del pasado], sino que he tenido la suerte de vivir después que la mayoría de ellos), cuando pensé que este examen no era tan impracticable ni el camino tan lleno de dificultades, sino que dejaba un margen muy bueno para posibles conjeturas.”

Nunca jamás en la Historia una nave construida por el hombre había aterrizado tan lejos, de este modo, el nombre de Huygens, en pleno siglo XXI simboliza la última frontera visitada.

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