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Ciencia

Christiaan Huygens: la inteligencia como conexión

18 Enero, 2012 — by José Antonio Redondo Martín1

Descartes y Huygens compartieron siglo (el XVII) y una idéntica pasión por la Filosofía Natural. Junto con Newton y Leibniz fueron responsables de varias de aportaciones capitales de la historia de la Ciencia. De entre los tres Huygens ha venido siendo quizá el menos citado y biografiado, una cuestión que viene a ocultar tanto sus aportaciones como su rol histórico.

sello sobre la exploración del sistema solar con Huygens

El francés visitó con frecuencia a Constantijn Huygens, padre del científico neerlandes, durante su estancia en los Países Bajos. Durante mucho tiempo Descartes se convirtió en la más importante referencia durante los pasos iniciales de Huygens.

Huygens y Descartes compartieron sin embargo muchas otras cosas curiosas. Una de ellas es la idéntica denominación de sus lugares de nacimiento: La Haye, en la Turena francesa en el caso del francés y Den Haag (La Haya) en el caso del Neerlandés. También compartieron la de ser dos de los sabios mejor conectados de la época, la corres­pon­den­cia de Descartes alcanza las 10.000 car­tas, mientras que Steven Johnson, en su libro Where Good Things Come From, destaca a Christiaan Huygens como el creador de uno de los 20 grandes inventos de la humanidad: el reloj de péndulo, debido en buena parte además de a su capacidad como científico a las extensas y variadas conexiones que tenía con la comunidad científica pero también a su profundo conocimiento de los estudios de Galileo. De acuerdo con las clasificaciones de los analistas de redes sociales Descartes y Huygens serían importantes “conectores”. Ellos dos junto con Newton tuvieron la característica común de no haberse casado y de haber muerto sin haber tenido descendencia directa.

En 1649 Christiaan fue parte de un equipo diplomático de Holanda que recorrió varias capitales europeas, entre otras Copenhague, Roma y París. Ya en 1651 publica su primer trabajo matemático. En 1660 pertenecía a numerosas sociedades científicas de París, en las cuales se codeaba con importantes matemáticos; entre otros, Pascal. Ya en Reino Unido, la Royal Society nombró al Holandés miembro en 1663 donde coincidiría con Newton.  Tres años después se trasladaba de nuevo a París, donde fue nombrado director de investigación de la Academia Francesa de Ciencias. En esta época es ya un consumado maestro de la Física, capaz de rebatir errores del propio Descartes.

Por su movilidad fue posiblemente el científico mejor relacionado de la época en el plano internacional, por sus conocimientos y capacidad tecnológica, el más versátil.

Volviendo a su obra es sorprendente todo lo que fue capaz de abordar:

  • Fue uno de los pioneros del estudio de la probabilidad, una disciplina a la postre crucial en campos como la mecánica cuántica.
  • Se constituyó en un experto en el estudio de la fuerza centrífuga y de la mecánica oscilatoria (de ahí su reloj de péndulo).
  • Fue un experto consumado en la óptica, y junto con su hermano construyó un tipo de telescopio enormemente preciso para la época.
  • Conectado con los dos campos anteriores de conocimiento aborda su Traité de la lumière una obra capital en la que se explica las características de la Luz como onda. Fue una de las brillantes aportaciones a un estudio, el de la luz, que desembocaría en el siglo XX en teorías capitales tanto por parte de Einstein como dela propia mecánica cuántica.
  • También hizo aportaciones en el campo de la música, con la creación del sistema de temperamento igual “tricesimoprimal”.
  • Incluso se han encontrado en sus notas principios de la máquina de vapor.
En 1665 fue el primer científico en señalar uno de los efectos más curiosos de la naturaleza: la sincronía. Estos metrónomos nos enseñan muy bien lo que es:

Esta acumulación de materias y de capacidad inventiva dotan a su peripecia intelectual de un aspecto camaleónico que encontramos en muy pocas personas, una de ellas, Leonardo da Vinci.
En el terreno  de la astronomía explicó que las “asas” que vio Galileo eran en realidad anillos, y descubrió su luna Titán. Carl Sagan habló de ello magníficamente en este fragmento de Cosmos:

Profundamente ateo y habiendo residido en tantos países Huygens dijo:
“El mundo es mi patria, la ciencia mi religión”.
Huygens además de ocuparse de la ciencia más ortodoxa y de la invención, abordó caminos más especulativos y creativos: en su Cosmotheoros (1698 ) entra en detalle sobre la posibilidad de vida en otros planetas. Ya en una obra anterior había afirmado que
 “Cuando sepamos que hay una multitud de Tierras tan habitadas y adornadas como la nuestra, estaremos menos dispuestos a admirar lo que este mundo nuestro llama grandeza y desdeñaremos generosamente las banalidades en las que deposita su afecto la generalidad de los hombres.”
Con ello, de alguna forma se constituía como el sucesor literario de otro precursor de la Ciencia Ficción: el germano Johanes Kepler, aunque en su intención literaria tiene quizá más que ver con Los viajes de Gulliver, de Swift, una obra 31 años posterior a su muerte.
Más de 300 años después me pregunto si la existencia medio apátrida de este extraño genio y la posesión de una mirada sobre el mundo más propia del siglo XIX  en adelante que de la época que le tocó vivir le condenó a ese semiolvido en el que se encuentra. Fue sin embargo esa apertura a los distintos países, a la discusión -en ocasiones equivocada-con científicos de toda Europa y su libertad de pensamiento la clave de su fecundidad. Algo que en estos tiempos de Unión Europea se representa mucho y se realiza más bien poco.
La carrera de Huygens demuestra que la inteligencia es algo más que ser brillante en un campo: la capacidad para conectar con los demás y de estar abierto a nuevos conocimientos es clave para crecer y aportar cosas nuevas. Más allá del hallazgo feliz, el genio de la invención y del descubrimiento se alimenta mucho mejor si se cuenta  con lo realizado por los demás, estén en el país que estén, sean de la época que sean.

One comment

  • David Torres

    19 Enero, 2012 at 1:50 pm

    Maravilloso. Apenas conocía a este personaje. Afortunadamente hay hombres que han dedicado su vida a la búsqueda de la verdad y la belleza. El video de los metrónomos me ha dejado estupefacto, debe de ser muy sencillo mi desconocimiento de las leyes elementales de la Física me incapacitan para comprenderlo. Me ha recordado una obra magistral de Ligeti en la que utiliza 100 metrónomos desacompasados que poco a poco, a lo largo de 20 minutos, van danzando al mismo ritmo.
    Todo un lujo que haya vuelto por sus fueros, Tito.
    Un abrazo

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