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Libros

Hotel Kafka: siete libros casi perfectos

10 marzo, 2011 — by José Antonio Redondo Martín1

Terminamos este trimestre con cuatro libros de ilustres inquilinos de Hotel Kafka:
Todo está perdonado Siete crímenes casi perfectos El Paciente Ocasional

Los dos primeros, de Rafael Reig y David Torres merecieron el Premio Tusquets y el Premio Logroño respectivamente. Como han salido los dos a la vez y David me regaló el suyo antes ando con ese, una novela negra revolucionaria, post-postmoderna, polifonica a cuatro historias, desquiciada, con humor y articulada de una forma totalmente inusual para un género habitualmente muy conservador en su gramática; ganó el Logroño pero hubiera ganado cualquier otro premio al que hubiera concurrido.

Siete crímenes casi perfectos sale ahora en edición de bolsillo, tiene el copyright de Hotel Kafka, y tras él está la mano de ambos; Rafael y David están apoyados por dos expertos criminólogos: Ángel García Collantes y Beatriz de Vicente que componen una espeluznante y bien escrita crónica de los asesinos en serie patrios. Un trabajo surgido de la experiencia e historias contadas en el curso de True Crime, que próximamente se reedita.

El paciente ocasional de Ibon Larrazábal se asomará a las librerías ya a final de mes. Esta historia social del sida es un ensayo que su cede a su estupenda novela anterior: Sero.

Hay otros tres libros que salieron en el último trimestre de 2010:
Belén Esteban y la fábrica de porcelana Mis seres queridos Redes Sociales

Belén Esteban y la fábrica de porcelana es un ensayo brillante de Miguel Roig, que hace una resonancia magnética de la sociedad contemporánea, de sus heroínas kitsch, de su faceta más teatral y patética, todo un paseo por el universo de la hiperrealidad. Un libro emparentado con los Tiempos líquidos de Zygmunt Bauman; está bien descrito en la crítica que realizó Fernando Castro Flórez en ABC. Mis seres queridos de Juan Aparicio Belmonte, obtuvo el II Premio Bubok, al que por primera vez se unía Alfaguara, en consecuencia ha salido en digital en Bubok y de forma convencional en papel en la prestigiosa editorial literaria. La última vez que le vi fue precisamente en la fiesta que se organizó en el Hotel con motivo del libro de David Torres, siempre que le veo me habla de Vonnegut -o yo a él- y como resultado inevitable acaba asomando a este blog; en esta ocasión cruzamos además unos tuiteos con nuestros HTC Desire.

El último en aparecer en las librerías de estos aparecidos en 2010 fue mi Socialnets , un libro que estudia la potencia de unas redes que están construyendo una nueva revolución en los medios de comunicación. Una buena descripción y resumen está en este artículo de Rafael Núñez.

El libro está siendo una buena oportunidad para establecer un diálogo bastante amplio con otros expertos en esta materia. Mañana, jueves 10 estaré en una mesa redonda sobre las redes sociales con Esteban Rodrigo, María Martínez Lorman y José Luis Colvée en el Ámbito Cultural de Valencia (El Corte Inglés de Colón 27). La próxima semana, el jueves 17, estaré en Zaragoza con una mesa similar, pero acompañado de María Bretón, Carlos Gutiérrez y Olivier Vilain.

Cabría añadir un octavo de otro amigo y colaborador, Antonio Orejudo, con Un momento de descanso. Faltan por salir a la luz otros libros, como el de nuestro amigo Ramón Pernas, que ganó el Alarcos y el de Edu Vilas que debe estar cerca de terminarse, pero de momento no anda mal la producción, con los maestros ejerciendo de tales y copando los premios de más prestigio. Unos libros que realizan lecturas sobre temas de gran amplitud y con una visión crítica y de múltiples perspectivas de la realidad.

 

Música

Gould y las variaciones Goldberg

13 marzo, 2010 — by José Antonio Redondo Martín1

“El propósito del arte no es la liberación de una expulsión momentánea de adrenalina, sino más bien la progresiva y permanente construcción durante toda la vida de un estado de asombro y serenidad”.
(Glenn Gould, Que se prohíba el aplauso, 1962)

Esta mañana me preguntaba Juan Aparicio Belmonte (El joven Törless) tras haber hablado un rato una vez más de Vonnegut cuál era mi novela de referencia. Le comentaba que no me definía por una, sino más bien por varias, básicamente las obras literarias que considero más importantes son las que tengo puestas en el perfil de Facebook, casi todas son novelas: El Corazón de las Tinieblas, Las Flores Del Mal, Rojo y Negro, Solaris, Jacques el Fatalista, Tristam Shandy, El Gatopardo, Otra vuelta de tuerca, Dublineses, Matadero 5. Además de éstas añadiría La vida instrucciones de uso, de Perec, y La Torre, de Yeats que releí hace poco.

Esta tarde sin embargo me ha dado una vez más por escuchar las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach. Aquí no me cabe la menor duda de que esta es la obra musical que más he frecuentado y que más me convence desde hace más de veinte años.

Reconozco no resultar muy original en este sentido. He leído mucho en estos años, pero aún he escuchado y estudiado mucha más música, me es difícil de calcular pero quizá haya transitado por más de mil músicos y de diez mil piezas. La cuestión sería porqué soy afín a estas variaciones ya que no se trata de una preferencia fruto de la reflexión si no la constatación de un gusto que se alarga por más de media vida.

Johann Sebastian Bach compuso estas variaciones en 1742, cuando era Kantor en Leipzig. Según explicaba su biógrafo de la época romántica Johann Nikolaus Forkel, en 1802, las variaciones fueron encargadas a Bach desde Dresde por el insomne conde Hermann Carl von Keyserlingk para que el clavicordista de su corte, Johann Gottlieb Goldberg, le entretuviese con ellas durante las noches. Según este relato, no contrastado históricamente, el conde recompensó generosísimamente con una copa de oro que contenía un centenar de louis d’or, prácticamente el sueldo de un año de la época.

Hay quien considera este relato como un ejemplo de storytelling de carácter publicitario. Lo cierto es que la obra se publicó en su época como Aria mit verschiedenen Veraenderungen vors Clavicembal mit 2 Manualen sin hacer referencia a Goldberg, que era entonces un adolescente y del que se duda que fuera el clavecinista de la corte en aquella época. Aunque hay una parte de verdad: es cierto que encontró una copia de las partituras autografiada por Bach en poder del conde. Tal vez sea tan solo una pieza de musicoterapia.

En el caso de Bach, la tradición y la mayoría de los músicos tendemos a asimilar los relatos sobre el músico no tanto por su fiabilidad histórica si no por su valor narrativo y poder de convicción. Como consecuencia de todo ello esta obra lleva desde hace dos siglos el mucho más comercial nombre de las Variaciones Goldberg.

Estas variaciones inauguran el período de madurez de la obra de Bach que cierra El arte de la fuga, (Die Kunst der Fugue). La obra se abre con una Zarabanda, una longeva forma de danza ternaria proveniente del siglo XVI:

Los primeros ocho compases del aria de las Variaciones Goldberg.

El hecho de que el bajo sea descendente y en un tempo lento imprime a esta apertura de un carácter melancólico, que se equilibra por un lado con el carácter danzable de la Zarabanda y con la luminosidad del Sol Mayor con el que está articulada. De algún modo podría relacionarse con un amanecer de invierno o con una velada crepuscular del siglo XVIII.

Esta visión melancólica la encontramos también en la Zarabanda de la Suite para clave en re menor HWV 437 de Händel, aunque aquí con mayor lentitud y con una tonalidad menor en re, mucho más grave y triste. La realidad es que no dista tanto del Aria de Bach, y es también de una calidad musical fuera de lo común. Su carácter contribuyó a disparar el imaginario de Stanley Kubrick en su genial versión de Barry Lindon:

Es importante que citemos esta pieza de Händel porque es una de las últimas versiones barrocas de la melodía conocida como La Follia, quizá la Zarabanda más popular que haya habido nunca. También se puede relacionar este Aria con otra pieza de Bach: la Chacona en re menor de la Partita número 2 para violín solo BWV 1004. En este caso la ilustro con una maravillosa interpretación de Narciso Yepes en su guitarra de diez cuerdas:

Con todo tanto el Aria que abre las Variaciones Goldberg, como la obra en general es superior tanto a la obra de Händel citada como a la Chacona. La razón está en ese peculiar que logra con la yuxtaposición de elementos emocionalmente contrarios y que penetra en otros muchos planos, su simplicidad armónica y su barroquismo, su inocencia y el virtuosismo endemoniado que exigen algunos pasajes como la variación 28.

La primera vez que escuché con detalle esta obra fue en las manos de Gustav Leonhardt, en una versión historicista de una calidad muy alta. No he encontrado el aria de apertura, pero sí el final, donde se repite la pieza con el Aria da capo; al escucharlo hay que fijarse en que comienza con la última variación y luego aparece el aria:

Volviendo al significado del Aria, que abre y cierra la pieza, posee ese equilibrio entre el asombro y la serenidad alcanzado en la madurez del arte de J.S. Bach. Es también una de las primeras obras maestras de la música instrumental. Y también uno de los símbolos de la alta cultura de Dresde, razón por la cual Glenn Gould incluyó la variación 25 en la banda sonora de la versión cinematográfica de Matadero 5, una novela que es la que más cita nuestro amigo Juan Aparicio.

Hoy he estado escuchando la versión que hizo en su madurez Gould. Aunque normalmente se ilustran las variaciones siempre con el aria en este caso quizá sea más acertado incluir un extracto que va de la oscura perla de la 25 a la endiablada variación 28:

¿De qué trataba Bach con esta pieza? Mi opinión es que se trata de música pura, sin propósito narrativo alguno, pero que sin embargo encierra en sus numerosos juegos de oposiciones la vida entera: el día y la noche, la vida y la muerte, el amor y la soledad y sobre todo, el sueño y la razón, el arte como propósito de una vida. Es por esto probablemente que sea una pieza única, ya sea en las manos de Leonhardt, de Keith Jarret o de Gould es además todas y cada una de las veces que se escucha igual y distinta. Frente a las monumentales obras cumbres del barroco: La Pasión según San Mateo y El Mesías nos encontramos ante una obra que aún escrita para un instrumento de salón contiene una música que asombra. Aún hoy deslumbra, y posiblemente lo siga haciendo por muchos años en el futuro.

Libros

Libros de la semana: Crumb, Yeats, Yuri Herrera, Pohl

13 febrero, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

Para no variar volví a explorar en la librería de turno. Esta vez hice una selección un tanto ecléctica:

* Las enseñanzas de Mr.Natural. Iluminaciones. De Robert Crumb. La Cúpula / Novela Gráfica (2008). Genial autor de cómics.

* Pórtico. Los anales de los Heeche. De Frederik Pohl. Zeta Bolsillo (2009). Ganadora de los premios Hugo, Nebula y John W. Campbell.

* Antología bilingüe. W.B. Yeats. Alianza Editorial / Literatura (reedición de 2007). Me apetecía releer al irlandés, de este autor tengo varios libros, entre otros, La Torre, en la edición que hizo DVD; una obra maestra que en su día reseñé para El Crítico.

Luego me fui al Hotel Kafka, que esta vez en su versión más social, se presentaba Electrónica para Clara, último Premio Lengua de Trapo del bilbaino Guillermo Aguirre, un autor joven de tan sólo 25 años. Hubo llenazo. Le presentaron los amigos Rafael Reig y Juan Aparicio Belmonte. Acudieron bastantes escritores: Milagros Frías, Ramón Pernas, Ronaldo Menéndez, Lola Beccaria…

Electrónica para Clara, cartel de presentación

Con éste último como siempre acabé teniendo una curiosa conversación, acerca del relato que para explicar la cuarta dimensión hacía Carl Sagan en Cosmos, la tesis es que quizá algunos personajes considerados extraños o incluso locos quizá accedían a una dimensión desconocida para nosotros pero igualmente real. Ahí fue donde volvimos una vez más sobre Kurt Vonnegut y su Matadero Cinco. Comentaba Juan que la parte de los extraterres de esta novela genial le parecía aún más real que la del bombardeo de Dresde. Recordamos también los relatos visionarios de Philip K. Dick, donde para viajar basta con conectar un dispositivo a la mente, o sencillamente existen realidades paralelas que sus héroes acaban atravesando.

Edu Vilas, el director de Hotel Kafka, me dejó también un ejemplar del I Premio Otras Voces Otros Ámbitos, que organizamos el pasado mes de diciembre a la mejor novela publicada en 2008 que no hubiera superado 3.000 ejemplares de venta y que otorgó un macrojurado de 100 personas. Este es el cuarto libro de la semana:

* Trabajos del reino. Yuri Herrera. Periférica (edición 2010). Este libro comencé a leerlo directamente en el Hotel, una novela breve de una calidad fuera de lo común.