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Ciencia

Christiaan Huygens: la inteligencia como conexión

18 enero, 2012 — by José Antonio Redondo Martín1

Descartes y Huygens compartieron siglo (el XVII) y una idéntica pasión por la Filosofía Natural. Junto con Newton y Leibniz fueron responsables de varias de aportaciones capitales de la historia de la Ciencia. De entre los tres Huygens ha venido siendo quizá el menos citado y biografiado, una cuestión que viene a ocultar tanto sus aportaciones como su rol histórico.

El francés visitó con frecuencia a Constantijn Huygens, padre del científico neerlandes, durante su estancia en los Países Bajos. Durante mucho tiempo Descartes se convirtió en la más importante referencia durante los pasos iniciales de Huygens.

Huygens y Descartes compartieron sin embargo muchas otras cosas curiosas. Una de ellas es la idéntica denominación de sus lugares de nacimiento: La Haye, en la Turena francesa en el caso del francés y Den Haag (La Haya) en el caso del Neerlandés. También compartieron la de ser dos de los sabios mejor conectados de la época, la corres­pon­den­cia de Descartes alcanza las 10.000 car­tas, mientras que Steven Johnson, en su libro Where Good Things Come From, destaca a Christiaan Huygens como el creador de uno de los 20 grandes inventos de la humanidad: el reloj de péndulo, debido en buena parte además de a su capacidad como científico a las extensas y variadas conexiones que tenía con la comunidad científica pero también a su profundo conocimiento de los estudios de Galileo. De acuerdo con las clasificaciones de los analistas de redes sociales Descartes y Huygens serían importantes “conectores”. Ellos dos junto con Newton tuvieron la característica común de no haberse casado y de haber muerto sin haber tenido descendencia directa.

En 1649 Christiaan fue parte de un equipo diplomático de Holanda que recorrió varias capitales europeas, entre otras Copenhague, Roma y París. Ya en 1651 publica su primer trabajo matemático. En 1660 pertenecía a numerosas sociedades científicas de París, en las cuales se codeaba con importantes matemáticos; entre otros, Pascal. Ya en Reino Unido, la Royal Society nombró al Holandés miembro en 1663 donde coincidiría con Newton.  Tres años después se trasladaba de nuevo a París, donde fue nombrado director de investigación de la Academia Francesa de Ciencias. En esta época es ya un consumado maestro de la Física, capaz de rebatir errores del propio Descartes.

Por su movilidad fue posiblemente el científico mejor relacionado de la época en el plano internacional, por sus conocimientos y capacidad tecnológica, el más versátil.

Volviendo a su obra es sorprendente todo lo que fue capaz de abordar:

  • Fue uno de los pioneros del estudio de la probabilidad, una disciplina a la postre crucial en campos como la mecánica cuántica.
  • Se constituyó en un experto en el estudio de la fuerza centrífuga y de la mecánica oscilatoria (de ahí su reloj de péndulo).
  • Fue un experto consumado en la óptica, y junto con su hermano construyó un tipo de telescopio enormemente preciso para la época.
  • Conectado con los dos campos anteriores de conocimiento aborda su Traité de la lumière una obra capital en la que se explica las características de la Luz como onda. Fue una de las brillantes aportaciones a un estudio, el de la luz, que desembocaría en el siglo XX en teorías capitales tanto por parte de Einstein como dela propia mecánica cuántica.
  • También hizo aportaciones en el campo de la música, con la creación del sistema de temperamento igual “tricesimoprimal”.
  • Incluso se han encontrado en sus notas principios de la máquina de vapor.
En 1665 fue el primer científico en señalar uno de los efectos más curiosos de la naturaleza: la sincronía. Estos metrónomos nos enseñan muy bien lo que es:

Esta acumulación de materias y de capacidad inventiva dotan a su peripecia intelectual de un aspecto camaleónico que encontramos en muy pocas personas, una de ellas, Leonardo da Vinci.
En el terreno  de la astronomía explicó que las “asas” que vio Galileo eran en realidad anillos, y descubrió su luna Titán. Carl Sagan habló de ello magníficamente en este fragmento de Cosmos:

Profundamente ateo y habiendo residido en tantos países Huygens dijo:
“El mundo es mi patria, la ciencia mi religión”.
Huygens además de ocuparse de la ciencia más ortodoxa y de la invención, abordó caminos más especulativos y creativos: en su Cosmotheoros (1698 ) entra en detalle sobre la posibilidad de vida en otros planetas. Ya en una obra anterior había afirmado que
 “Cuando sepamos que hay una multitud de Tierras tan habitadas y adornadas como la nuestra, estaremos menos dispuestos a admirar lo que este mundo nuestro llama grandeza y desdeñaremos generosamente las banalidades en las que deposita su afecto la generalidad de los hombres.”
Con ello, de alguna forma se constituía como el sucesor literario de otro precursor de la Ciencia Ficción: el germano Johanes Kepler, aunque en su intención literaria tiene quizá más que ver con Los viajes de Gulliver, de Swift, una obra 31 años posterior a su muerte.
Más de 300 años después me pregunto si la existencia medio apátrida de este extraño genio y la posesión de una mirada sobre el mundo más propia del siglo XIX  en adelante que de la época que le tocó vivir le condenó a ese semiolvido en el que se encuentra. Fue sin embargo esa apertura a los distintos países, a la discusión -en ocasiones equivocada-con científicos de toda Europa y su libertad de pensamiento la clave de su fecundidad. Algo que en estos tiempos de Unión Europea se representa mucho y se realiza más bien poco.
La carrera de Huygens demuestra que la inteligencia es algo más que ser brillante en un campo: la capacidad para conectar con los demás y de estar abierto a nuevos conocimientos es clave para crecer y aportar cosas nuevas. Más allá del hallazgo feliz, el genio de la invención y del descubrimiento se alimenta mucho mejor si se cuenta  con lo realizado por los demás, estén en el país que estén, sean de la época que sean.

Ciencia

Ciencia ciudadana, la próxima revolución

24 agosto, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

Últimamente ha ido ganando relevancia el concepto de periodismo ciudadano, compuesto fundamentalmente por blogueros y twitteros y productores en general de social media como fotografías o video. Los medios sociales como WordPresss, Youtube o Flickr junto con herramientas como los móviles inteligentes han permitido que cualquier noticia se ilustre, se documente y se emita casi de inmediato, propagándose a los colectivos interesados e incluso a la prensa generalista de forma rápida y en ocasiones muy viral.

Menos popular en los medios viene siendo la ciencia ciudadana pero comienza a haber proyectos muy destacables. Por un lado, el ejemplo más masivo podría ser Galaxy Zoo, que se lanzó en julio de 2007 con la intención de utilizar las posibilidades de Internet para que numerosos usuarios ayudaran a clasificar los millones de galaxias que habían sido fotografiadas pero no observadas con atención por la imposibilidad de dedicar tantas horas de trabajo de los astrofísicos. Actualmente cuenta con centenares de miles de usuarios y decenas de millones de galaxias clasificadas.

Ha bastado que el promedio de los usuarios clasifique unos pocos cientos de galaxias, lo que lleva apenas unas horas y se hace por entretenimiento y curiosidad. Entre esos usuarios abunda la comunidad educativa de base, profesores y estudiantes de secundaria, y también aficionados a la astronomía o curiosos en general. El modelo se ha ampliado y ha dado origen a diversos proyectos en esa línea como Zoo Universe, la observación de manchas solares y otros muchos.

Emplear esta enorme fuerza de trabajo en una mera clasificación de fotografías es algo que pondría los pelos de punta a Ernest Rutherford, padre de la física nuclear, que dijo aquello “toda ciencia, o es Física, o es coleccionismo de sellos“. A pesar de que la taxonomía empleada es extremadamente simple el trabajo colectivo ayuda a que los físicos profesionales obtengan conclusiones muy interesantes. Así permite estudiar el corrimiento hacia el rojo y otras propiedades de los distintos tipos de galaxias y establecer de una forma más clara su evolución a través de la historia del universo.

Otra aportación es la de facilitar enormemente la detección de objetos “raros”, que por su infrecuencia sólo pueden ser observados cuando se realiza el estudio de millones de objetos. Quizá el más famoso de los hallados es el Objeto Hanny.

El objeto Hanny es una acumulación de gas iluminada junto a la galaxia espiral IC2497 ( en la imagen en verde)

Se ha encontrado una explicación hace poco por parte de los astrónomos, al averiguar que la galaxia tiene un agujero negro con una intensa radiación óptica y ultravioleta que se dirige como un haz e impacta en esta nube iluminándola.

Otro proyecto interesante es FoldIt. Con un concepto mucho más moderno, la Universidad de Washington introduce el diseño de proteínas a partir de un juego gratuito en el que pueden participar todos los usuarios que se lo descarguen. El plegado de polipéptidos para constituir proteínas es clave para establecer la funcionalidad de éstas, la investigación sobre algoritmos que permitan establecer la forma final en medio acuoso de este tipo de substancias se ha estado investigando con mucha intensidad desde finales de los 80. Es un tema que en la Facultad de Químicas de la Complutense nos explicaba el profesor Roberto Arche Rey (1).

Las posibilidades de representación gráfica en 3D que dan las tecnologías actuales hacen posible manipular las estructuras para llegar a configuraciones potencialmente estables.

Polipéptido plegado con FoldIt

Este programa supone no sólo un avance por el concepto tecnológico (juego multiusuario y tecnología 3D en combinación con Internet), también lo es por la forma de utilizar el conocimiento, los avanzados conocimientos de los bioquímicos y los ingenieros informáticos se “empaquetan” de una forma extremadamente sencilla de modo que los usuarios sin conocimientos avanzados pueden colaborar analizando centares de miles de estructuras colaborando en investigaciones que son fundamentales para la mejora de nuestra salud.

La tercera posibilidad de ciencia ciudadana la aporta Eric Paulos, padre de la llamada computación urbana en esta entrevista, es un uso más parecido al periodismo ciudadano, donde pueden colaborar con sus móviles o con sensores propios.

Fuente de la entrevista: http://www.periodismociudadano.com/2009/03/18/eric-paulos-moviles-sensores-y-ciencia-ciudadana/

Una cuarta posibilidad, la más avanzada tecnológicamente a nivel conceptual, consiste en la computación grid, la utilización de la suma de la capacidad sobrante de innumerables computadoras para procesar grandes cantidades de información o realizar cálculos que sobrepasan la capacidad de las grandes computadoras. El ejemplo más divulgado por los medios es la posibilidad de colaborar con el proyecto SETI (siglas en inglés para Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) http://setiathome.berkeley.edu/sah_participate.php . Es más atractivo sin embargo World Community Grid, que alberga diversos proyectos: http://www.worldcommunitygrid.org/stat/viewProjects.do los más populares están relacionados con la sostenibilidad (agua y energía limpias) seguido por la investigación biomédica. Ésta última es la posibilidad más sencilla de colaboración, pero no es tan popular como las otras. España es el quinto país de Europa en cuanto a actividad, con 5.553 usuarios, una cifra que sería interesante que creciera en el futuro, ya que es una ínfima parte de nuestro parque de computadoras y estamos muy por detrás de países como Estados Unidos y Francia.

Sospecho por la variedad de aproximaciones que las posibilidades de la ciencia ciudadana excede con mucho a la enorme riqueza que ya aporta el periodismo ciudadano, sin embargo tiene un talón de aquiles, la escasa participación de personas en comparación con aquél. Quizá la colaboración altruista de grandes empresas tecnológicas como Google, Oracle o Facebook y también de los medios de comunicación podrían darle un impulso definitivo, al fin y al cabo estas corporaciones también podrían beneficiarse a la larga de este crowdsourcing con la ayuda de las capacidades de millones de las mentes y las computadoras y móviles de millones de usuarios.


, profesor de bioquímica, fue el último vicedecano que tuve en mi época de Químicas, llegó al cargo en abril de 1990 y le dio tiempo a lanzar los intercambios Erasmus y el sistema de créditos ECTS, gestionando mi admisión en la Universidad de Kent dentro de este marco. Falleció en octubre de 1991 en un accidente de tráfico.

Redes Sociales

Unience, o cuando las redes sociales sirven para algo

5 julio, 2010 — by José Antonio Redondo Martín1

Hace unos días me avisaba Vicente Varó del “cumpleaños” de Unience. Esta red se asoma aún poco por los medios, pero es uno de los inventos útiles netamente españoles.

Logotipo de Unience

Con Nicolás Oriol como cofundador y CEO y Vicente Varó como Community Manager, fue creada a finales de 2007 con el apoyo de otros dos socios fundamentales: Abante Asesores y Sergio Rodriguez. En este momento no se vivía el boom que hay ahora en toda España con el fenómeno de las Redes Sociales, Facebook apenas acababa de traducirse y comenzaba su introducción en serio en nuestro país.

El 1 de julio del pasado año celebraba su lanzamiento y en 2010, con el proyecto ya muy rodado, el acceso, que era exclusivamente por invitación, pasó a ser abierto. Al igual que el resto de redes españolas destaca por su especial cuidado en el control de la privacidad. Según el post conmemorativo de Varó, se acercaba ya a los 20.000 inversores, muchos de ellos de alto perfil, acercándose progresivamente a cifras comparables con las de los lectores de las “páginas salmón”.

Vaya por delante que es una red peculiar, poco que ver con el entretenimiento, su verdadero objeto es generar una comunidad de inteligencia colectiva destinada a optimizar las inversiones. Se autodefine como una “comunidad de inversores reales”. Funciona a la vez como un agregador de información financiera y como una red social “vertical”. Las funciones de inteligencia común provienen del intercambio de  información entre usuarios y consejos sobre inversiones. Tratan de interpretar las variaciones de los mercados y del entorno económico y en definitiva se ayudan unos a otros, una cuestión aparentemente contraria a la búsqueda del beneficio individual que se supone detrás de los inversores particulares.

El proyecto, como Tuenti es claramente español, destacando claramente sobre otros por su tecnología y claridad de enfoque. El agregador financiero, bastante avanzado, permite disponer de un cuadro de mando integral en que se une información procedente de carteras que podemos tener contratadas con distintos bancos y brokers y permite seguir un amplísimo abanico de productos financieros, así como la información publicada en prensa en relación con cada uno de ellos.

A mí esta red me parece un grandísimo ejemplo de modelo de aprendizaje conectivista, que puede desembocar en un amplio beneficio para la comunidad que está conformando y para otras que pudieran tener relación con ella.

A continuación os dejo el vídeo corporativo:

Unience, la red social de inversores from Unience on Vimeo.

En fin sólo le falta un apartado sobre lugares cool recomendados para inversores, en fin sitios como Hotel Kafka ;-), donde de vez en cuando tenemos fiestas como las que montaba Truman Capote y donde además de paso se puede invertir algo de dinero en un importante intangible: la creatividad.

Aprovecho para felicitar el cumpleaños a Vicente y de forma más estrecha a Joaquín Casasús, Director General de Abante.

biomorfismoLibrosPoesía

Mayo de los libros ¿y del biomorfismo?

3 junio, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

Estamos de Feria del Libro de Madrid y es una buena escusa para dejar unos breves trazos. Luego explico lo del biomorfismo.

Me paseé por la Feria este sábado, estaba a reventar de gente, como ocurre en el mundo del libro una extraña mezcla de todo, los típicos paseantes del Retiro, familias, gente que aprovecha para comprar el par de libros que lee al año, los que van a la búsqueda del famoso, los que van buscando ofertas gratis…

Por supuesto están también los actores de esta industria, editores, libreros y escritores normalmente dentro de las casetas donde se forman generalmente interesantes tertulias dado que la mayor parte de ellos no son ni famosos ni nórdicos… esta vez me topé con menos amigos que de costumbre, sí saludé brevemente a Jordi Doce, coordinador de poesia de Hotel Kafka, polifacético, como poeta, traductor y profesor, en todo ello excelente, que estaba en la caseta de la editorial Casariego, junto con el también polifacético Juan Carlos Mestre y de su editora Isabel Rodríguez Cachero.

En la feria hay varios puntos de excelencia, este era uno de ellos, el de los editores de Contexto otro, los libreros de Machado… En general demasiado masificado, por lo que la experiencia no es tan buena. Acabo al final como siempre visitando a los que ofrecen poesía, supongo que esto explica en parte la lista de libros adquiridos, y que esta vez no haya pedido firmas a nadie:

  • Sólo una canción, de Mark Strand, Editorial Pre-Textos. El libro está editado en 2004, tal y como va el mundo del libro casi es una especie prehistórica de inexplicable existencia en librerías. Impresionante escritor del que compro todo lo que vea. Selección y traducción de Eduardo Chirinos.
  • No vendrá el diluvio tras nosotros, de Joseph Brodsky, Galaxia Gutemberg / Círculo de lectores. Selección y traducción de Ricardo San Vicente. De Brodsky se puede hablar largo y tendido, indudablemente entre los mejores poetas de la Historia.
  • Shakespeare, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, editorial Nortesur. Traducción de Romana Baena Bradaschia.

Por alguna razón me tropecé con las ciencias de la vida. En primer lugar un libro cuyo título me intrigó: La vida en el espacio, la nueva ciencia de la astrobiología de Lucas John Mix (editorial Crítica) recién editado y que trata un tema al que me introdujeron mis profesores de Biofísica: Francisco Montero y Federico Moran. Los más interesantes de la facultad y además fans del Camarón. El autor del libro es un doctor en Biología por Harvard, pero en la vida real ejerce de sacerdote episcopaliano. El libro contiene información bastante actualizada en un relato interesante y denso aunque quizá algo desordenado.

Uno de los temas clave en la astrobiología y la bioquímica moderna es el asunto de la autoorganización, la aparente capacidad de los seres vivos y de algunos otros sistemas de generar complejidad a partir de elementos de cierta simplicidad. Aquí me topo con un autor que ya había transitado, Steven Johnson, el autor de La invención del aire una excelente biografía sobre Joseph Priestley otro “cura científico”, que descubrió entre otras cosas la capacidad para reemplazar el aire viciado (CO2) por aire respirable (O2). Éste otro libro, escrito con anterioridad se llama Sistemas emergentes, O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software, un portentoso ensayo en que relaciona formas de organización de la biología con las ciudades, los hongos, las hormigas o las neuronas. Relaciones que serían puramente poéticas de no ser por las teorías de Turing o Prigogyne y que apuntan en cierto modo a las teorías conectivistas y constructivistas del aprendizaje colectivo, a la generación de una especie de inteligencia colectiva. Y en general a las asombrosas ideas que la biología moderna aporta al resto de las ciencias.

La compra de este libro supone que mi señora esposa me califique como un “Sheldon”; Sheldon Cooper es el científico más neurótico de Big Bang Theory, éste tipo:

Para remachar el asunto del biomorfismo hoy en Innosfera habló Nicolás Boullosa, quien nos presenta ejemplos de ingeniería tradicional con biomorfismos: edificios que mantienen la temperatura del mismo modo que un termitero, poblados fractales, coches experimentales que se comportarían como vegetales…

Entremedias comemos con el escritor mexicano Yuri Herrera, que resultó ganador del premio organizado por Ámbito Cultural y Hotel Kafka y votado por 100 personas del mundo del libro (diez de diez “gremios”). Trabajos del Reino fue considerada la novela mejor entre las editadas en 2008. Esta especie de Goncourt a la española ha dado su resultado; llamada de atención y su reedición han sido un éxito. Yuri presentó hoy el libro en la feria y se llevó su estatuilla.

Este fin de semana tengo que terminar de una vez el libro que estoy escribiendo, con esta mezcla de cosas voy a tener una curiosa inspiración.

Redes Sociales

Inteligencia colectiva: el espíritu de la colmena

21 enero, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

Normalmente cuando se habla de nuevas tecnologías se suele hablar del presente inmediato, de la espuma de los días, y del futuro, una cuestión a la que somos especialmente aficionados al comenzar el año. Justamente por ello he decidido hacer lo contrario, con ello despejo mi ignorancia y acaso aporte algo de luz sobre un tema que sí es de actualidad: la llamada Web 2.0.

El extraordinario fenómeno de la Wikipedia y la reciente explosión demográfica de las redes sociales ha traído al primer plano algunas ideas apenas transitadas: una de ellas es la noción de inteligencia colectiva. Un concepto que cobró cierto auge en los 90 al albur de las nuevas tecnologías y que aparenta formar parte de la modernidad, pero que en realidad se trata de una idea que hunde sus raíces en la alta cultura del medievo.

Fotograma de El Espíritu de la Colmena

¿Qué es? La propia enciclopedia colectiva da una buena definición del concepto:

“Es una forma de inteligencia que surge de la colaboración y concurso de muchos individuos. Aparece en una amplia variedad de formas de toma de decisiones consensuada en bacterias, animales, seres humanos y computadoras. El estudio de la inteligencia colectiva puede ser considerado propiamente como un subcampo de la Sociología, de las ciencias de la computación y del comportamiento de masas, un campo que estudia el comportamiento colectivo desde el nivel de quarks hasta el nivel de las bacterias, plantas, animales y sociedades humanas. Tal definición surge de los trabajos de Peter Russell (1983), Tom Atlee (1993), Pierre Levy (1994), Howard Bloom (1995), Francis Heylighen (1995), Douglas Engelbart, Cliff Joslyn, Ron Dembo, Gottfried Mayer-Kress (2003) y otros teóricos.”

Aunque la definición es bastante cierta, no se entra al origen del asunto. Una de las obras clave de estos autores, que precisamente incorpora el término en su título apunta a un origen conceptual muchísimo más antiguo, concretamente al siglo X. Esta obra es “La inteligencia colectiva. Por una antropología del ciberespacio”, de Pierre Lévy (La Découverte, Paris 1994) [ http://www.udenar.edu.co/virtual/inteligenciaColectiva.pdf]. Este libro es extremadamente interesante, al tiempo que muy poco citado por la demasiado anglosajona literatura sobre la Web 2.0. El documento nos sirve entre otras cosas para trazar el origen filosófico y literario del asunto, según este autor la primera concepción de inteligencia colectiva figuraría en la obra de Al Farabi (872-950):

“La idea del la inteligencia colectiva fue sin dudas descrita explícitamente y pensada con rigor por primera vez entre los siglos X y XII, en un medio islámico, por una casta de teósofos persas y judíos que se referían a una interpretación neoplatónica de Aristóteles. Al Farabi (872-950), Ibn Sina (el Avicena de las traducciones latinas: 980-1037), Abul-Barakat-Al-Bagdadi (muerto en 1164) y Maimonides (1135-1204) cuentan entre los principales pensadores de esta tradición. Por más de una razón esta corriente debe retener nuestra atención. Primeramente, Al Farabi e Ibn Sina situaron en el centro de su antropología la idea de una inteligencia única y separada, la misma para el conjunto del género humano, que se puede considerar anticipadamente como un intelecto común o colectivo. Este “conciente colectivo” fue nombrado el intelecto agente por esos místicos artistotélicos porque es una inteligencia siempre en acción – que no cesa de contemplar ideas verdaderas- y que hace pasar al acto (que hace efectivas) las inteligencias humanas emitiendo hacia ellas todas las ideas que perciben o contemplan. Este intelecto común une los hombres a Dios, un Dios esencialmente concebido como pensamiento, pensándose él mismo, una divinidad que conoce y que es una forma de conocimiento, más que todo poderosa, una inteligencia pura que solo es creadora por añadidura.”

El persa Al Farabi, no es cualquiera: Averroes y Manimonides lo consideraban el Segundo maestro, tras Aristóteles. Esta tradición farabiense influyó inequívocamente en un autor importante en la historia de la Ciencia Ficción: Olaf Stapledon. Éste, en su libro Hacedor de estrellas, nos describe de una forma fascinante el surgimiento de una “mente comunal”. Si leemos con atención los capítulos 8 y 9 es imposible ignorar el enfoque farabiense (en este caso con un matiz ateo) de esta obra genial. Hay un par de cosas más que unen a Stapledon con Al Farabi: una, ambos eran filósofos ¿conocía Stapledon el pensamiento de Al Farabi? es más que probable; dos, resulta que Al Farabi es autor de uno de los libros precursores de la ciencia ficción: Opiniones de los miembros de la ciudad ideal (traducido en España como “La ciudad ideal”, trad. M. Alonso, Madrid, Ed. Tecnos, 1985.), obra que precede varios siglos a la Utopía de Tomás Moro. Cito de nuevo a Pierre Lévy:

“Somos, pues, [según estos filósofos] inteligentes en acto únicamente gracias al intelecto agente, común al conjunto de la humanidad, que es una especie de “consciente colectivo”. Para el hombre, el grado supremo de la felicidad es evidentemente unirse al intelecto agente, captar lo más plenamente y mejor posible la emisión angélica.”

En cuanto a la definición del territorio, del escenario del consciente colectivo revisitado en los noventa, hay una palabra clara y delatora: “el ciberespacio”, algo que en 1994 era un concepto incipiente, pues estaba germinando la que iba ser la primera explosión de Internet: la de la World Wide Web y el correo electrónico. El concepto de ciberespacio proviene una vez más del fértil crisol de la mejor ciencia ficción: la novela Neuromante (Neuromancer), de William Gibson, la obra cumbre del Cyberpunk. Entre este polo distópico y la visión utópica de Al Farabi discurre el pensamiento de Lévy, que consciente de ambos apuesta sin duda por esta segunda opción, en una especie de llamada a la acción para la reconstrucción intelectual del palacio de Cnosos:

“los minoicos inventaron el laberinto, es decir, la complejidad cultural, la inteligencia colectiva proyectada al espacio arquitectónico. …

El proyecto de la inteligencia colectiva presupone el abandono de la perspectiva del poder. Quiere abrir el vacío central, el pozo de claridad que permite el juego con la alteridad, la quimerización y la complejidad laberíntica. Ahora bien, el palacio de luz, laberinto blanco, huella arquitectónica de una alegría de vivir, de una belleza, de una ligereza soberana, se convierte, a los ojos de la polémica que solo se reconoce a ella misma en todas partes, en el laberinto negro, trampa mortal que abriga a un monstruo devorador de hombres. La leyenda del laberinto manifiesta la incapacidad de hallar la salida pacífica. Tanto en el lejano pasado cretense como en el horizonte del opaco futuro planetario, la cultura de la potencia y de la paz parece indescifrable. La escritura Lineal B, la escritura de los micénicos en Creta, fue decodificada. Pero todavía no se ha encontrado la clave de la Lineal A, grafía de los minoicos antes de la conquista micénica. El enigma de la paz está aun sellado. Descifremos, pues, la lineal A o, más bien, inventemos la ideografía dinámica, la escritura del porvenir, la sobrelengua de los colectivos inteligentes. En lugar de ampliar las fortalezas del poder, refinemos la arquitectura del ciberespacio, el último laberinto. En cada circuito integrado, en cada chip electrónico se ve y no se sabe leer la cifra secreta, el emblema complicado de la inteligencia colectiva, mensaje irénico disperso al viento.”

El lineamiento de Lévy con la cultura hacker y con el cyberpunk es patente. Hago memoria: el término ‘hacker’ unde sus raíces en la prehistoria de Internet; proviene del fabuloso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y se difunde inicialmente gracias a ARPANET (la protointernet de los 70). En este sentido el autor francés, que deriva intelectualmente de Deléuze y Guattari, no habla sólo de inteligencia colectiva, plantea una mirada personal sobre el contexto político y social; al igual que hicieron en su momento Al Farabi y Tomás Moro plantea la necesidad de imaginar otra forma de relacionarse con la Polis.

Podemos caer en el error de pensar que Internet ha sido la condición sine quanon para conseguir logros de la inteligencia colectiva o para poder realizar trabajo en red. Como indicaba José Antonio Marina en un artículo de 2004 “La República de las Letras” [ http://www.elmundo.es/papel/2004/01/03/docume/1551864.html ], en Europa existió, en el siglo XVII y XVIII una especie de “Internet epistolar” (para abreviar la voy a llamar la Cartanet). Esta era una red libre de escala, distribuida tanto geográficamente como por disciplinas de la filosofía, las ciencias y las artes. Entre algunos famosos “influyentes” hiperconectados encontramos a Descartes, cuya correspondencia alcanza las 10.000 cartas. El artículo afirma rotundamente que fueron Diderot y D’Alembert quienes institucionalizaron esta dinámica República de las Letras y que en concreto el proyecto de la Enciclopedia “Fundó la sociedad en red”. Ideas como «le commerce d’idées» o y sobre todo la persistente repetición de la palabra «réseau» en la obra Le Rêve de d’Alembert, indican, según  Éric Letonturier, que Diderot habría sido influenciado por las teorías de Haller y Bordeu para descubrir las posibilidades de la red como modelo de comunicación y colaboración. En un artículo sobre la Enciclopedia, el autor de Jacques el Fatalista, nos alumbra con una frase genial, propia de figurar en el frontispicio del edupunk: “no existe ninguna sociedad de donde se puedan sacar todos los conocimientos que se necesitan.” (Ref: “Redes culturales. Claves para sobrevivir en la globalización”: Redes_Culturales.pdf )

Sería en el siglo XX sin embargo cuando los grandes avances de las telecomunicaciones permitieron establecer un gigantesco tejido global de redes: la red aérea de transporte, el teléfono y finalmente Internet y en concreto una de sus aplicaciones estrella: el correo electrónico, éste creó la “Cartanet 2.0” y sustituyó a la red dieciochesca y también al ochentero fax. Además, el vetusto teléfono, al final de esta era tomaba un giro trascendente, se volvía móvil y con ello la conexión a las redes se volvía permanente y personal.

En Estados Unidos estas ideas cristalizaron en varios libros surgidos en la pasada década, entre otros, en uno de enorme influencia entre los Community Managers de todo el mundo: Wikinomics: How Mass Collaboration Changes Everything de Don Tapscott and Anthony D. Williams. Este libro surge como indica su título en un momento en que las ideas de Lévy, Ruslle, Atlee, y también las de Deleuze y Guattari parecían cristalizar: en el punto de auge de la Wikipedia. Cierto es que esta visión utópica sobre la realidad era matizada casi simultaneamente por el contracultural Jaron Lanier en un artículo titulado con bastante inteligencia Maoismo digital. Aquí se destaca la capacidad de la comunidad para anular los mensajes que manifiestan rasgos de personalidad u opinión; es un hecho una de las reglas de oro de Wikipedia es la “neutralidad”.

A mi juicio ambos tienen razón, ya que en realidad el artículo de Lanier no desvirtúa a Tapscott, Wikipedia cumple una amplia misión y es uno de los servicios más consultados, sus rigideces y limitaciones son cubiertas sin embargo por otros espacios disponibles en Internet más apropiados para la expresión personal. Internet es de hecho uno los espacios de libertad personal y colectiva más importantes conquistados por la humanidad: blogs, redes sociales, twitter, youtube, etc dan cabida a todo tipo de enfoques, personas, opiniones, hechos, estilos… Y todo ello convive al tiempo en la red, las noticias expuestas con objetividad, los artículos enciclopédicos, los intereses de los pocos y lo estrictamente personal.

Documentándome sobre esto, vi que uno de los giros que se emplean en la wikipedia inglesa en relación a la inteligencia grupal o colectiva es “hive mind”. Héte aquí que lo paso a Google Translator y me dice que esto significa en español “espíritu de la colmena”. Así qué me acuerdo como no podría ser de otra manera de Victor Erice, autor de una de las obras de arte de nuestro cine de igual título, que nos da una clave poética y también poco citada en la incipiente literatura sobre redes sociales:

“El título, en realidad, no me pertenece. Está extraído de un libro, en mi opinión, el más hermoso que se ha escrito nunca sobre la vida de las abejas, y del que es autor el gran poeta y dramaturgo Maurice Maeterlinck. En esa obra, Maeterlinck utiliza la expresión “El espíritu de la colmena” para describir ese espíritu todopoderoso, enigmático y paradójico al que las abejas parecen obedecer, y que la razón de los hombres jamás ha llegado a comprender”.

Este texto, gracias también a Wikipedia (este maoista invento parece que a veces funciona) nos entrega el enlace al texto del escritor: http://www.culturaapicola.com.ar/apuntes/libros/la%20vida%20de%20las%20abejas.pdf . En efecto es extraordinario y como todos los demás que cito, se trata de una lectura fascinante.

Es evidente que la comparación de la sociedad humana con el funcionamiento de la colmena es sugerente y tentadora, pero no debemos olvidar algunas diferencias. La primera es que somos primates, con familias, cohesión tribal, etc. Existe una conexión global y la ley de los seis grados se da. Por otra parte nuestra sociedad es más compleja, como pensaba Bruno Latour las conexiones sociales se extienden a los objetos materiales, a las organizaciones, y en definitiva a numerosos actores “no humanos” que forman parte de nuestro contexto vital. “Tim” Berners-Lee, padre de la WWW y uno de los grandes responsables del fenómeno de las socialnets, proponía inteligentemente que la WWW debería evolucionar hacia otra cosa: “lo llamé Web Semántica [también conocida como Web 3.0], pero debería haber hablado de GGG (Grafo Global Gigante)”. Una red donde se interconectaran, las personas, la información, las cosas… y todas las redes entre sí.

Según la visión apocalíptica de algunos medios y discográficas, Internet sería un un espacio donde no sólo tienen libertad las ideas, sino también la piratería, la pederastia, el phissing, los virus y toda clase de delitos cibernéticos. Por mi parte sin embargo creo que la Internet del siglo XXI está permitiendo el retorno del espíritu de aquella vieja cultura mediterránea del Minotauro, en cuanto al espíritu de la inteligencia colectiva de esta era quizá no se trate tanto del espíritu poético de la colmena, si no como apuntan los distintos indicios, al triunfo de un nuevo modelo cultural en el que converge el espíritu de la ilustración y la cultura hacker.

emblema hacker

Otras referencias:

*Félix Guattari La Révolution moléculaire, 10/18, París, 1980. No creo que deba estar en los “esenciales” este último pero si en la de “para saber más”. Antecedentes del propio autor y

* Michel AUTHIER et Pierre LEVY, ” La cosmopédie, une utopie hypervisuelle ” in Culture Technique, n° 24, avril 1992, pp. 236-244

* Michel AUTHIER et Pierre LEVY, Les arbres de connaissance, La Découverte, Paris 1992. Hasta donde haya podido llegar yo está claro que la formulación postmoderna de estos conceptos se concibe como véis

* Entrevista a Pierre LEVY: http://sociologiac.net/2007/07/19/pierre-levy-la-inteligencia-colectiva-nuestra-mas-grande-riqueza/