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CienciaPoesía

Lucrecio: De la naturaleza de las cosas

12 septiembre, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

El gran poeta romano Lucrecio construyó hace más de dos mil años uno de los poemas largos más hermosos y perfectos que se hayan creado: De rerum natura. Un prodigio de 7.400 hexámetros distribuidos en seis libros, quizá el poema más largo de la historia de Roma.

Anticipándose en siglos a los conceptos científicos actuales postuló que todo estaba compuesto de átomos y vació. En el texto que copio a continuación (trad. José Marchena, fuente, CervantesVirtual) se describe la dinámica de la materia de una forma intuitivamente perfecta, compatible tanto con la ley de Lomonósov-Lavoisier de conservación de la materia, como con la definición del movimiento browniano. Decía el poeta Basil Bunting que Lucrecio se muestra contento de explicar el mundo un átomo tras otro. Siendo un filósofo casi alquímico Lucrecio, que comparte la pasión por el movimiento de Heráclito, se aleja sin embargo de éste en muchas otras cosas, además de en su luminosidad, en su capacidad para concebir la naturaleza enormemente variada e inextricable del movimiento de los átomos. El espacio es un enorme vacío donde se mueven estas partículas y la luz. Hasta el experimento de Michelson y Morley de 1887 se mantuvo la teoría de que la luz se movía a través del éter. Lucrecio tenía razón y la eliminación de ese prejucio permitió apenas unos años después la formulación de la Relatividad Especial de Einstein.

Con todo la poesía de Lucrecio no sólo fascina por su claridad, en ella encontramos el contraste de opuestos (la materia y el vacío, el nacimiento y la muerte), la cadencia rítmica de los versos y su serenidad, que emparentan a este texto con ciertas obras musicales y muy especialmente con la visión artística de Glenn Gould: “la progresiva y permanente construcción durante toda la vida de un estado de asombro y serenidad”.

Sígueme siempre tú, y escucha ahora

Cuál es el movimiento con que engendran

Y a los cuerpos destruyen los principios
De la materia, y cuál es el impulso
Y cuál la rapidez que hace que vuelen
Por el espacio inmenso sin descanso.
Porque seguramente la materia
No es una masa inmóvil, pues que vemos90
Disminuirse un cuerpo, y de continuo
Manando, se consumen a la larga
Y el tiempo nos los roba de la vista;
Se conserva sin pérdidas la suma:
Empobreciendo un cuerpo, los principios
Van a enriquecer otro, y envejecen
Los unos para que otros reflorezcan;
Ni en un sitio se paran; de este modo
El universo se renueva siempre,
Y se prestan la vida los mortales;100
Crecen unas especies y se acaban:
Y en poco tiempo las generaciones
Se mudan y la antorcha de la vida
Cual ágiles cursores se transmiten.
Si piensas tú que los principios pueden
Cesar, y que cesando engendran nuevos
Impulsos, la verdad de ti se aleja:
Pues movidos en medio del vacío
Los principios, es fuerza que obedezcan
O a su gravedad misma, o al impulso110
Quizá de causa externa; desde arriba
Precipitados, pues, encuentran otros,
Que a un lado los apartan de repente;
No es maravilla, porque son pesados,
Durísimos y sólidos, y nada
Les pone estorbo alguno por su espalda.
Y para que del todo te convenzas
De que generalmente los principios
Están en movimiento, ten presente
No darse lugar ínfimo en el todo,120
Donde se paren los primeros cuerpos,
Porque inmenso, infinito es el espacio.
No reposan jamás en el vacío
Los principios: por su naturaleza
En movimiento siempre variado
Unos a gran distancia son lanzados,
Otros se apartan menos, y se enlazan
En el choque. Si es breve su distancia,
Y se repelen poco, y su tejido
Se liga íntimamente, constituyen130
Las rocas solidísimas, y el hierro,
Y una corta porción de otras substancias
De esta naturaleza: si, al contrario,
El choque los rechaza y los dispersa,
Y los hace vagar por el espacio,
En largos intervalos, nos ofrecen
Del Sol la luz brillante y aire raso.
Y vagan además por el vacío
Muchos que están privados de juntarse,
O que jamás pudieron agregados140
Entrar en el concorde movimiento;
De lo cual una imagen y figura
Continuamente hiere nuestros ojos,
Cuando del Sol los rayos se insinúan
De través por las piezas tenebrosas.
Si reparas, veras cómo se agitan
Átomos infinitos de mil modos
Por el vacío en el luciente rayo:
Y en escuadrones, en combate eterno
Se dan crudas batallas y peleas,150
Y no paran jamás: ya se dividen,
Y ya continuamente se repliegan.
De aquí puedes sacar que en el vacío
Eternamente los principios giran:
Un efecto vulgar puede servirnos
De modelo y de guía en cosas grandes.
En los rayos del Sol rápidamente
Movidos estos cuerpos, fijar deben
Nuestra atención, pues su girar eterno
Prueba un choque secreto y clandestino160
De los átomos: muchos se extravían,
Como verás, a un golpe imperceptible;
Retroceden, y aquí y allí se lanzan
En toda dirección por todas partes:
Los principios se mueven por sí mismos
Y dan el movimiento a aquellos cuerpos
Que se componen de una masa fina
Y análoga a sus débiles esfuerzos;
Los últimos atacan a los cuerpos
Un poco más groseros; de este modo170
De los principios nace el movimiento,
Y llega a los sentidos de seguida,
Hasta que los corpúsculos se mueven
Que en los rayos del Sol vemos nosotros,
Sin que podamos ver quién los agita.

CineMúsica

Eslabones de una cadena: Tractatus, música y cine

21 abril, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

«En el estado de cosas los objetos dependen los unos de los otros como los eslabones de una cadena.» Ludwig Wittgenstein, Tractatus 2.03

2.031 El Clave Bien Temperado | Preludio y Fuga nº2 BWV 847 | Glenn Gould

Estupenda y baratísima edición de The Well Tempered Clavier Book 1. BWV 846-853 grabada para Columbia (ahora Sony). Con pasajes brillantísimos de Gould. En este caso “el modo y manera en que se comportan los objetos unos con otros” se percibe al escuchar en un teclado donde se recorren todos los doce tonos mediante combinaciones de preludios y fugas. Esto es posible gracias a la afinación temperada que abrió las posibilidades de composición de los siguientes siglos al facilitar enormemente la modulación. En términos pictóricos hace una composición de doce dípticos en que combina todos los colores y diversos patrones rítmicos y compositivos. La discusión de si esta obra es un ejercicio académico o una obra de pleno sentido musical sería un sinsentido, más bien parece un modo como cualquier otro de explorar el laberinto creativo. Es algo similar a algunos textos de Raymond Queneau, que resultan sobresalientes. El propósito didáctico estaba contenido en el alcance de la obra, pero también encierra algunos detalles para los conocedores de la Música; esto decía Bach en la portada de la partitura:

«El [instrumento de] teclado bien temperado, o preludios y fugas en todos los tonos y semitonos, ambos con la tercera mayor o ut, re, mi y con la tercera menor o re, mi fa, están compuestos para la práctica y el provecho de los jóvenes músicos deseosos de aprender y para el entretenimiento de aquellos que ya conocen este arte».

2.032 Blues for Pablo | Miles Ahead | Miles Davis

Esta proposición del Tractatus nos dice que la estructura del estado de las cosas “es el modo y manera como los objetos se relacionan en él”. He tomado el disco Miles Ahead para ilustrarlo, pero lo mismo se podría haber tomado cualquier cuadro de Edward Hopper.

2.033 La invasión de los ladrones de cuerpos | Don Siegel

Estupenda película de terror extraterrestre en que los invasores se desarrollan en capullos y asesinan y sustituyen a las personas. Básicamente es lo que hacen los perfiles de facebook con nosotros, excepto que de momento no nos andan asesinando. “La forma es la posibilidad de la estructura”, tal y como decía el austriaco. Curiosamente estos seres se llaman ‘pods’, casi como las criaturas de Steve Jobs. ¿La tecnología imita al arte?

2.034 Lacombe Lucien | Dir. Louis Malle | Guión: Patrick Modiano

Aunque esta proposición, que dice que la estructura del hecho viene condicionada por las estructuras de los estados de cosas parece formulada por un físico cuántico, quizá también sea aplicable a los hechos históricos que tienen componentes irracionales o arbitrarias, esa combinación de azar y restricciones que según Monod acabó guiando la evolución de casi todos los seres vivos también forma del algún modo nuestras posibilidades electivas ante un conflicto moral.

Música

Gould y las variaciones Goldberg

13 marzo, 2010 — by José Antonio Redondo Martín1

“El propósito del arte no es la liberación de una expulsión momentánea de adrenalina, sino más bien la progresiva y permanente construcción durante toda la vida de un estado de asombro y serenidad”.
(Glenn Gould, Que se prohíba el aplauso, 1962)

Esta mañana me preguntaba Juan Aparicio Belmonte (El joven Törless) tras haber hablado un rato una vez más de Vonnegut cuál era mi novela de referencia. Le comentaba que no me definía por una, sino más bien por varias, básicamente las obras literarias que considero más importantes son las que tengo puestas en el perfil de Facebook, casi todas son novelas: El Corazón de las Tinieblas, Las Flores Del Mal, Rojo y Negro, Solaris, Jacques el Fatalista, Tristam Shandy, El Gatopardo, Otra vuelta de tuerca, Dublineses, Matadero 5. Además de éstas añadiría La vida instrucciones de uso, de Perec, y La Torre, de Yeats que releí hace poco.

Esta tarde sin embargo me ha dado una vez más por escuchar las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach. Aquí no me cabe la menor duda de que esta es la obra musical que más he frecuentado y que más me convence desde hace más de veinte años.

Reconozco no resultar muy original en este sentido. He leído mucho en estos años, pero aún he escuchado y estudiado mucha más música, me es difícil de calcular pero quizá haya transitado por más de mil músicos y de diez mil piezas. La cuestión sería porqué soy afín a estas variaciones ya que no se trata de una preferencia fruto de la reflexión si no la constatación de un gusto que se alarga por más de media vida.

Johann Sebastian Bach compuso estas variaciones en 1742, cuando era Kantor en Leipzig. Según explicaba su biógrafo de la época romántica Johann Nikolaus Forkel, en 1802, las variaciones fueron encargadas a Bach desde Dresde por el insomne conde Hermann Carl von Keyserlingk para que el clavicordista de su corte, Johann Gottlieb Goldberg, le entretuviese con ellas durante las noches. Según este relato, no contrastado históricamente, el conde recompensó generosísimamente con una copa de oro que contenía un centenar de louis d’or, prácticamente el sueldo de un año de la época.

Hay quien considera este relato como un ejemplo de storytelling de carácter publicitario. Lo cierto es que la obra se publicó en su época como Aria mit verschiedenen Veraenderungen vors Clavicembal mit 2 Manualen sin hacer referencia a Goldberg, que era entonces un adolescente y del que se duda que fuera el clavecinista de la corte en aquella época. Aunque hay una parte de verdad: es cierto que encontró una copia de las partituras autografiada por Bach en poder del conde. Tal vez sea tan solo una pieza de musicoterapia.

En el caso de Bach, la tradición y la mayoría de los músicos tendemos a asimilar los relatos sobre el músico no tanto por su fiabilidad histórica si no por su valor narrativo y poder de convicción. Como consecuencia de todo ello esta obra lleva desde hace dos siglos el mucho más comercial nombre de las Variaciones Goldberg.

Estas variaciones inauguran el período de madurez de la obra de Bach que cierra El arte de la fuga, (Die Kunst der Fugue). La obra se abre con una Zarabanda, una longeva forma de danza ternaria proveniente del siglo XVI:

Los primeros ocho compases del aria de las Variaciones Goldberg.

El hecho de que el bajo sea descendente y en un tempo lento imprime a esta apertura de un carácter melancólico, que se equilibra por un lado con el carácter danzable de la Zarabanda y con la luminosidad del Sol Mayor con el que está articulada. De algún modo podría relacionarse con un amanecer de invierno o con una velada crepuscular del siglo XVIII.

Esta visión melancólica la encontramos también en la Zarabanda de la Suite para clave en re menor HWV 437 de Händel, aunque aquí con mayor lentitud y con una tonalidad menor en re, mucho más grave y triste. La realidad es que no dista tanto del Aria de Bach, y es también de una calidad musical fuera de lo común. Su carácter contribuyó a disparar el imaginario de Stanley Kubrick en su genial versión de Barry Lindon:

Es importante que citemos esta pieza de Händel porque es una de las últimas versiones barrocas de la melodía conocida como La Follia, quizá la Zarabanda más popular que haya habido nunca. También se puede relacionar este Aria con otra pieza de Bach: la Chacona en re menor de la Partita número 2 para violín solo BWV 1004. En este caso la ilustro con una maravillosa interpretación de Narciso Yepes en su guitarra de diez cuerdas:

Con todo tanto el Aria que abre las Variaciones Goldberg, como la obra en general es superior tanto a la obra de Händel citada como a la Chacona. La razón está en ese peculiar que logra con la yuxtaposición de elementos emocionalmente contrarios y que penetra en otros muchos planos, su simplicidad armónica y su barroquismo, su inocencia y el virtuosismo endemoniado que exigen algunos pasajes como la variación 28.

La primera vez que escuché con detalle esta obra fue en las manos de Gustav Leonhardt, en una versión historicista de una calidad muy alta. No he encontrado el aria de apertura, pero sí el final, donde se repite la pieza con el Aria da capo; al escucharlo hay que fijarse en que comienza con la última variación y luego aparece el aria:

Volviendo al significado del Aria, que abre y cierra la pieza, posee ese equilibrio entre el asombro y la serenidad alcanzado en la madurez del arte de J.S. Bach. Es también una de las primeras obras maestras de la música instrumental. Y también uno de los símbolos de la alta cultura de Dresde, razón por la cual Glenn Gould incluyó la variación 25 en la banda sonora de la versión cinematográfica de Matadero 5, una novela que es la que más cita nuestro amigo Juan Aparicio.

Hoy he estado escuchando la versión que hizo en su madurez Gould. Aunque normalmente se ilustran las variaciones siempre con el aria en este caso quizá sea más acertado incluir un extracto que va de la oscura perla de la 25 a la endiablada variación 28:

¿De qué trataba Bach con esta pieza? Mi opinión es que se trata de música pura, sin propósito narrativo alguno, pero que sin embargo encierra en sus numerosos juegos de oposiciones la vida entera: el día y la noche, la vida y la muerte, el amor y la soledad y sobre todo, el sueño y la razón, el arte como propósito de una vida. Es por esto probablemente que sea una pieza única, ya sea en las manos de Leonhardt, de Keith Jarret o de Gould es además todas y cada una de las veces que se escucha igual y distinta. Frente a las monumentales obras cumbres del barroco: La Pasión según San Mateo y El Mesías nos encontramos ante una obra que aún escrita para un instrumento de salón contiene una música que asombra. Aún hoy deslumbra, y posiblemente lo siga haciendo por muchos años en el futuro.