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Nikola Tesla. El genio al que robaron la luz

11 febrero, 2010 — by José Antonio Redondo Martín6

La persona de Nikola Tesla (Smiljan, Croacia, 1856 – Nueva York, 1943), el ingeniero más importante del paso del XIX al XX, había ido pasando a un discreto segundo o tercer plano. Vagamente asociado en la mente de los científicos al electromagnetismo por dar nombre a una unidad, el tesla, que sirve para cuantificar la densidad de flujo magnético había pasado lentamente al olvido.

Un olvido que dada la importancia de sus invenciones: la corriente alterna, la radio, el tubo fluorescente y el control remoto entre otros, es a todas luces injustificable. Este olvido no es casual, en el caso de la corriente alterna, la “guerra industrial” que mantuvieron Westinghouse y Tesla contra Edison, mucho más reconocido, dio un matiz a su invento de gran aplicabilidad, pero de poca popularidad. En el caso de la radio, durante decenas de años se atribuyó la invención a Marconi, hasta que el Supremo de EE.UU. dictaminó que existían pruebas claras y numerosas de que Tesla no sólo se había anticipado en su invención sino que la tecnología de Marconi hacía uso de patentes registradas con antelación por el ingeniero.

Nikola Tesla fue decayendo lentamente y muy especialmente con su gran fracaso, la torre Wardenclyffe, proyecto pensado para transportar tanto electricidad como señales a muy larga distancia.

El 150 aniversario de su nacimiento, celebrado en 2006 generó una cierta cantidad de artículos en revistas técnicas y en Internet. También en los círculos relacionados con lo paranormal y los ovnis, debido a su creencia en la vida marciana y al secretismo en que trabajó las más de las veces.

Con más de 700 patentes y otras tantas invenciones sin registrar es junto con Edison el impulsor de la gran transformación tecnológica que se desarrolló a principios del siglo XX y cuyos efectos aún perduran. Tesla trabajó para Edison, primero en Europa y luego en EE.UU. Recomendado por el hombre de Edison en Europa se presentó ante él directamente, y según esta biografía mantuvieron esta conversación:

—Traigo una carta del señor Batchelor.

—¿Batchelor? ¿Algo no va bien por París?

—Todo en orden, que yo sepa, señor.

—Tonterías. En París siempre hay algo que anda mal.

Edison leyó la sucinta nota de recomendación de Batchelor y soltó un bufido. Observó a Tesla con atención.

—“Conozco a dos grandes hombres, y usted es uno de ellos. El otro es el joven portador de esta carta”. ¡Caramba! ¡A esto le llamo yo una carta de recomendación! A ver, ¿qué sabe hacer usted?

La biografía de Margaret Cheney, excelentemente narrada y documentada, describe a un personaje tremendamente complejo, un torbellino de ideas, lleno de obsesiones y trastornos, que a diferencia de Edison no supo o no pudo defender la propiedad de sus patentes más importantes. En ocasiones, por su capacidad para producir rayos, pareciera haber sido una especie de reencarnación de dios Thor.

Muy dotado para moverse entre la alta sociedad de Nueva York mantuvo relación no sólo con Westinghouse, también con magnates como JP Morgan. Entre sus amigos más interesantes y cercanos se encontraba uno de los grandes escritores de la época: Mark Twain.

En esta foto se le ve en el laboratorio de Tesla. Pese a ciertos reveses, Nikola alcanzó a ver en vida, siendo relativamente joven el éxito de la aplicación masiva de la corriente alterna y uno de sus sueños de juventud, el aprovechamiento de las cataratas del Niágara para producir energía. Ello fue posible gracias al patrocinio de Westinghouse, a quien guardó un enorme agradecimiento, si bien tanto él como el propio Edison se beneficiaron de sus mejores aportaciones ofreciendo escasas o nulas contrapartidas. Literalmente, como dice el título “le robaron la luz”.

El reconocimiento de haber sido el inventor de la radio le llego 8 meses después de su muerte. Posiblemente de haberse resuelto en su momento habría tenido menos dificultades financieras en la última época de su vida y quizá habría llegado a desarrollar alguna de sus grandes ambiciones.

Tesla fue un personaje enormemente adelantado a su época, la gran diferencia de los ingenios que concebía era que en ellos subyacía la idea de ofrecer servicios y máquinas económicas que fueran accesibles a la práctica totalidad de la humanidad. Toda su vida abordó grandes retos científico-tecnológicos, encontrando frecuentemente soluciones geniales o totalmente nuevas.

Su curiosa trayectoria vital, sus sorprendentes declaraciones a la prensa, sus geniales inventos, sus sonoros fracasos y su extraña personalidad conforman una peripecia interesantísima. El libro, redactado originalmente en 1981, acaba de ser traducido al español recientemente. En nuestro país no se había publicado una biografía de esta calidad hasta ahora, por lo que cubre un importante vacío.

La mirada de la autora refleja una gran admiración por la capacidad creadora e inventiva de este ingeniero genial, que falleció en soledad, en el hotel se enteraron unos tres días después, cuando contraviniendo una orden suya decidieron no respetar el cartel de “no molestar”. El gran mago, al que debemos la energía eléctrica de nuestras ciudades, enmudeció para siempre.

Entonces Dios dijo: “Hágase la luz“. Y la luz se hizo. (Génesis, I.3)

Editorial. Taurus libros. PVP. 28 €. Autora: Margaret Cheney

6 comments

  • Pingback: Nikola Tesla, la biografía del verdadero inventor de la Radio | El Noticiero

  • gustavo palacios

    12 octubre, 2010 at 4:10 am

    Me parece una Biografia muy escueta para un personaje al que considero uno de los mas interesante del siglo pasadom

    Reply

  • redondomartin

    13 octubre, 2010 at 8:55 am

    La biografía de Margaret Cheney tiene 424 páginas, yo no la denominaría escueta. Probablemente hayas confundido esta entrada con una biografía de Tesla, pero es solamente una reseña del libro y por tanto introduzco al personaje biografiado y a la forma de presentarlo. Sin duda podría haber aumentado la parte referida a su vida, pero resultaría excesivo para un artículo. Si a tí o a otros lectores del blog os interesa profundizar os recomiendo haceros con el libro, que es bastante interesante, documentado y completo.

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  • LA Ro

    26 noviembre, 2010 at 1:14 am

    Tesla es el más grande hombre que ha existido y es mi ídolo. Y si no tenemos energia eléctrica gratuita fue por el gobierno que es un asco.

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  • Pingback: Felices fiestas 2010 !! , (gracias por aguantarnos durante un año ) | El blog de Biolevante

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