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Libros de la semana: Banville, Strand, J.A.Gallego, Tammet

24 septiembre, 2012 — by José Antonio Redondo Martín0

Aprovecha uno las vacaciones para volver a leer algo más de lo que suele hacerlo últimamente. Los vuelos transoceánicos dan para mucho, a la vuelta uno se tropieza con más libros. Se sigue leyendo mientras la vida va y viene como los aviones de Skyteam o como las pequeñas tortugas que echaron mis hijos al Pacífico allá por Vallarta.

De ida en el aeropuerto de Ámsterdam me topé con Thinking in Numbers, de Daniel Tammet, con el subtítulo de “How Maths Illuminates our Lives” y recomendado por el Canal 4 de la BBC  conectaba bien con mi lado científico-friki, una colección de ensayos varios que conecta en su mayoría pasajes literarios con algunas cuestiones clave de las matemáticas y algunas simples curiosidades. Entretenido e interesante, aunque hay diversidad de calidad y de tono entre la colección de textos, por mucho que vayan unido en el tema de los números. Escribe bien e incluso habla de  Omar Jayyam, pero le habría quedado mejor quitando varios ensayos que no dicen gran cosa y dándole algo más de peso a la vida, que no sólo está ahí para que nos la iluminen los números. No sé si lo recomendaría en general, sólo para amantes de las curiosidades.

Kepler, de John BanvilleEn la biblioteca de la familia política me topo con una cosa bastante mejor, muy buena, el Kepler, de John Banville, una edición de bolsillo de Edhasa cuyas páginas ya amarillean. Premiado por The Guardian a principios de los ochenta, se trata de una novela basada en la trayectoria vital de Johannes Kepler. El libro forma parte de la llamada tetralogía científica (Doctor CopérnicoKeplerLa carta de Newton y Mefisto), con la que este periodista y escritor alcanzaría una gran fama literaria que en los países de habla española no deja por el momento de ser discreta (si un día le cae el Nobel, como muchos están reclamando eso podría cambiar). El irlandés compone una obra ejemplar de ficción histórica, donde los conflictos religiosos de finales del XVI y los primeros pasos del método científico por parte de personajes como Galileo, Tycho Brahe y el propio Kepler asoman en un momento histórico que aúna los aspectos más oscuros de la vieja Europa con sus más grandes logros.

Cabe recordar la carambola histórica que reune a Tycho y Kepler en la Bohemia de principios del XVII. Kepler fue profesor de astronomía y matemáticas en la Universidad de Graz desde 1594 hasta 1600, cuando se convirtió en ayudante del astrónomo danés Tycho Brahe en su observatorio de Praga. Kepler llegó a Praga huyendo de la persecución religiosa de que era objeto en Graz. En Praga se reunió con Tycho, quien, muerto su protector y enemistado con la mayoría de los personajes más influyentes de Dinamarca, se vio obligado a dejar su país en 1597, trasladándose a Bohemia en 1599. Kepler se convirtió en uno de sus principales ayudantes. A la muerte de Brahe en 1601, Kepler asumió su cargo como matemático imperial y astrónomo de la corte del emperador Rodolfo II y, sobre todo, haciéndose cargo de todas sus valiosas observaciones. En esas observaciones había detalladas y cuidadosas tablas de la posición exacta de un planeta que ha sido la clave para entender nuestro Sistema Solar y probablemente lo sea aún para entender muchas cosas aún sin descubrir: Marte.

Kepler descubrió con sorpresa que las órbitas de Marte y de la Tierra no eran circulares como parecía deducirse del modelo copernicano. Dedujo al fin que las órbitas eran elípticas, con el Sol en uno de los focos de esas elipses, que Marte barría áreas iguales en periodos iguales y que para cualquier planeta, el cuadrado de su período orbital es directamente proporcional al cubo de la longitud del semieje mayor de su órbita elíptica. En definitiva obtuvo una solución matemática elegante y simple de la mecánica planetaria.

Kepler me llamó la atención en aquella época que echaron Cosmos, de Sagan por la tele. Si las referencias no mienten eso fue a finales de 1980. El capítulo en el que trata del científico Alemán y de Tycho Brahe es el tercero, titulado “La armonía de los mundos”. No sé si Banville la vería mientras trabajaba en esta magnífica novela, en todo caso su proyecto de tetralogía pareció cruzarse en el tiempo con el de Sagan.

El capítulo completo se puede ver aquí (es la versión extendida que se puede encontrar recientemente en DVD):

De alguna forma acabé aprendiendo esas leyes sencillas, de modo que allá por 1985, con apenas diecisiete años y las nociones más bien sencillas de física que había aprendido en el COU me dio por demostrarlas, por ahí hay una página a lápiz donde saco la segunda partiendo del principio de que la energía se conserva y la tercera a partir de la ley de gravitación de Newton. En su momento me pareció una machada y además es fascinante poder calcular la masa de algo tan gordo como los planetas a partir de ello. Lógicamente casi todo lo que se me podía ocurrir entonces ya lo había calculado Newton en sus Principia.

En fin, no es lo más interesante del libro de Banville la vida de Kepler, que lo es y mucho, sino lo bien que arma los personajes, los conflictos, las relaciones entre ellos y con su momento histórico. La obsesiva obsesión por Marte y por la armonía del sistema solar -que hoy sabemos que es un sistema caótico- le emparenta enormemente con Ray Bradbury, quien creía que en nuestro dominio cientifico-técnico del planeta vecino está la posibilidad de vivir para siempre. Creo que le habría gustado esta imagen de la Curiosity:

Comunidades virtuales y redes socialesYa en Madrid me topo con Comunidades Virtuales y Redes Sociales, regalo de su autor, José Antonio Gallego, ex Presidente de AERCO-PSM y persona de enorme experiencia en esa extraña y novedosa disciplina de la gestión de comunidades online y la comunicación a través de medios sociales. Es un libro breve escrito desde una perspectiva muy personal y muy pegado a las experiencias concretas que ha vivido y de las que ha sido testigo. Un libro ágil y bien escrito que me leí en su integridad en la pantalla del teléfono móvil, al mas puro estilo japonés. Una novedad recomendable que se presenta dentro de unos días en el IE y que ha sido el último libro que he tenido el gusto de reseñar para Espacio de Libros.

Posiblemente veáis muchos otros libros sobre redes, pero en ninguno como este veréis aunar World of Warcraft, eBay, Menéame y al BBVA. De José Antonio, que participó en la primera presentación de mi libro Socialnets con Ignacio Escolar y Manuel Fernández Cuesta, ya conocía su sentido del humor, su más que larga experiencia en estas lides y su capacidad de comunicación. Ahora me revela simultáneamente su lado más friki y sus aptitudes para escribir libros orientados al mundo profesional.

Desde luego un libro muy distinto a los dos anteriores, sin desperdicio y que se lee volando. Un libro que recomendaría no sólo a la gente que se dedica al marketing y a la comunicación, sino a cualquier directivo y propietario de pequeños negocios que quiera aproximarse a una nueva forma de entender las relaciones de su empresa y de la oportunidad que surge para las marcas de relacionarse con las comunidades virtuales.

 

Casi invisiblePor último, me asomo a La Central de Madrid, la nueva librería que han abierto junto a Callao. Es una librería bastante animada, en un edificio de fachada estrecha interiormente lleno de escaleras y paredes a las que han sacado partido para hacer “facing” de los volúmenes con un peculiar “horror vacui”. Un pequeño bar en la planta baja y una sala mediana para hacer eventos completan su oferta. Un lugar muy “hipster” o gafapasta, como lo queráis llamar. Vuelta rápida para volver a casa, elijo como compañía a Mark Strand, poeta, el libro: Casi invisible, el típico libro negro y breve de la editorial Visor. Una edición bilingüe.

Se trata de poemas en prosa, que no llegan a media página. Posee esa escritura contenida, visual, compuesta casi de estampas en que se aúnan y se separan la contemplación y la vida, lo oscuro y lo luminoso.

Por su brevedad cabe trasladar aquí uno de esos pequeños textos.

El enigma de lo infinitesimal

Los has visto al anochecer, caminando por la orilla, los has visto de pie en los portales, asomados a las ventanas o a horcajadas sobre el borde lentamente movedizo de una sombra. Amantes de lo intermedio, no están ni aquí ni allí, ni adentro ni afuera. Pobres almas, las mueve el afán de experimentar lo imposible. Incluso de noche yacen en la cama con un ojo cerrado y otro abierto, esperando atrapar el último segundo de la vigilia y el primero del sueño, habitar esa tierra de nadie, ese hermoso lugar, contemplar, como sólo un dios pudiera, la luminosa conjunción de la nada y el todo.  (Trad. Julio Trujillo)
Como hay que cerrar el post nada mejor que este comienzo del Harmonielere de John Adams, que hace unos días nos recordaba David Torres a través de Facebook. No sé qué le parecería esta armonía a Kepler, pero creo que haría buena pareja con una película sobre Marte.

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Georges de la Tour

18 diciembre, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

Newlyborn infant (The Nativity?)

Le nouveau-né (v.1648)
Musée des Beaux-Arts de Rennes

Imagen vía Wikipedia

Pascal Quignard. Georges de la Tour. Editorial Pre-Textos; Páginas 108; Año 2010; ISBN-9788492913688.

Libro encontrado por casualidad trasteando en la librería gigante que tiene El Corte Inglés en Nuevos Ministerios. Un texto que me recuerda el Hopper de Mark Strand.

Aunque éste es más narrativo y está cargado de símbolos religiosos, La Tour es también un pintor del silencio, del tiempo detenido. Un pintor en este caso largo tiempo olvidado cuya peculiar mirada se destila y a la vez se explica en este extraordinario ensayo poético: “a través del silencio de la pintura las cosas comunes tratan de ser intensamente comunes” nos dice Quignard.

Es especialmente extremecedora la interpretación de este cuadro:

« Dans le Nouveau-né, la lumière de la chandelle est masquée derrière la main levée.

Elle hésite entre bénir ou protéger la flamme et se concentre sur l’énigme d’un minuscule homme ligoté de bandelettes, qui sera un jour un mort. Le bébé devient le foyer dont la clarté vient sculpter de sollicitude les deux visages des jeunes femmes qui sont penchées sur lui.

Chez La Tour, les dieux sont sans nimbes, les anges sont sans ailes, les fantômes sans ombre. On ne sait si c’est un enfant ou Jésus. Ou plutôt : tout enfant est Jésus. Toute femme qui se penche sur son nouveau-né est Marie qui veille un fils qui va mourir. »

[… En La Tour, los dioses no tienen nimbo, los ángeles no tienen alas, los fantasmas no tienen sombra. No se sabe si es sólo niño o Jesús. O dicho de otra forma: todo niño es Jesús. Toda mujer que se inclina sobre su recién nacido es María viendo a su hijo morir.]

En ocasiones el ensayo se transforma en poema, el poema en narración.

La muerte se condensa en un capítulo de sólo dos líneas:

“A principios de 1652, el 15 de enero, su mujer muere. El 22 muere su criado. El 30 muere él.”

Este curioso capítulo, encierra la maestría de la escritura de Stendhal. No se cierra ahí el libro, y descubrimos que fue precisamente el francés uno de los primeros en reivindicarlo.

El libro trata de la llama, de la muerte, de los niños, de las mujeres, de la música. El editor elige este extracto para presentar el texto: “El acontecimiento que llevó a Georges de La Tour a especializarse en noches parece haber coincidido con el incendio de Lunéville. En los alrededores de Lunéville, la guerra de los Treinta Años: la Lorena asolada por las tropas francesas, los castillos en llamas, las iglesias ultrajadas, los conventos saqueados, los cuadros quemados. El taller y las telas diurnas perecen entre las llamas. Este testimonio es de septiembre de 1638: ‘Entonces prendieron fuego a la villa y al castillo, durante una noche tan oscura que, con el resplandor y la luz del fuego, se podía leer en la pequeña cuesta que va de Lunéville a Einville’. De la noche hizo su reino.”

Libro esencialmente valioso, escrito en 1991, a la vez que Todas las mañanas del mundo, refleja la extraordinaria cultura musical de su autor, que relaciona sin dudar estas pinturas con las Lecciones de Tinieblas y las Lamentaciones de Jeremías.

Termina el texto de Quignard con las mismas velas y tinieblas que comienza.
“Esa “nada” es el corazón blanco de las llamas, al que no podemos acercar el rostro sin gritar de dolor. Es Dios.”

Quignard y Strand son como grandes islotes en este mar de tiempo líquido del que nos habla Zygmunt Bauman. Esta tarde llegué tardísimo a Madrid un poco zombi pasé por una librería de estas modernas en las que navegas en un mar de novelas insulsas. Uno se pregunta porqué se tiene que esperar 20 años a traducir un libro así que casi hay que econtrar como se encuentra una aguja en un pajar. A Bauman le otorgaron merecidamente el Príncipe de Asturias, a Strand, el Pulitzer, fue nombrado poeta laureado, a Quignard el Goncourt, el Premio de la Crítica. Somos ya tan aburridos que la lectura de tan “secretos autores” seguramente le convierte a quien lee estos textos en un subversivo críptico, como el Montag de 451.

Esta semana también se presentaron en Hotel Kafka los dos últimos libros que Demipage ha editado en su rescate de la obra del extraordinario poeta Félix Francisco Casanova, un joven prodigio canario muerto prematuramente.

¿Qué sellos editoriales hacen que podamos leer a estos autores? En este caso Pre-textos, Tusquets, Demipage. Hoy día hay unos escritores extraordinarios y unos editores magníficos, pero sus productos hay que rescatarlos de entre las montañas de “ladrillos” que contienen la misma creatividad que las estanterías de Ikea, donde probablemente acaben asentados.

El lunes habrá un nuevo ganador del II Premio Otras Voces, Otros Ámbitos. El año pasado uno de estos libros escondidos, Trabajos del Reino, de Yuri Herrera (Periférica), fue el libro que rescatamos entre Ámbito Cultural y Hotel Kafka, creo que sacó cuatro ediciones más, algo a lo que jamás habría llegado con las “reglas del mercado”.

¿Y tú, qué libro rescatarías?

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LibrosPoesía

Libros de la semana: Yeats, Echenoz, Castells, Lipovetsky, Marianne Moore, Valeriano Bozal, Remedios Zafra

23 noviembre, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

Hacía tiempo que no ponía un post sobre los libros que he encontrado y comprado esta vez son legión así que los comentarios serán menos densos. Poesía, novela, ensayo, algunos libros que tienen que ver con las redes y otros que tienen que ver con la historia reciente, con los cambios de la sociedad actual o simplemente con la vida y la muerte.

Voy por partes.

PoesíaPoesía Completa. Marianne Moore

Hay dos ediciones magníficas que están funcionando muy bien en ventas, muy merecidamente, de poetas mayores:

  • Moore, Marianne. Poesía Completa. Editado por Lumen en 2010. ISBN 9788426417688.
  • Yeats, WB. Poesía Reunida. Pre-Textos, Valencia, 2010. 828 pp. 42 €. ISBN 9788492913466

Cuarenta contra el aguaTambién un libro de un jovencísimo y genial autor canario, Félix Francisco Casanova, una especie de Rimbaud de los años 70 que está rescatando Demipage. “Cuarenta contra el agua”, con ISBN 978-84-92719-12-9, un libro lamentablemente mucho más breve que los anteriores. Su autor murió en 1976, no sé si había llegado a cumplir veinte años de edad. Demipage nos acompañó recientemente en los “encuentros con el Editor” que hacemos algunos sábados en Hotel Kafka. F.F. Casanova tiene también una novela admirable que leí la pasada semana santa, El don de Vorace.

Ensayo Un cuarto propio conectado

  • Zafra, Remedios. Un cuarto propio conectado, (ciber)espacio y (auto)gestión del yo. Fórcola, 2010. ISBN 978-84-15174-01-1
  • Lipovetsky, Gilles. Serroy, Jean. La cultura-mundo. Anagrama, 2010. ISBN 978-84-339-6314-7.
  • Castells, Manuel. Comunicación y poder. Alianza Editorial, 2009, 2010. ISBN 978-84-206-8499-4
  • Dans, Enrique. Todo va a cambiar. Deusto, 2010. ISBN 9788423427635.
  • Bozal, Valeriano. Pieter Bruegel. Triunfos, muerte y vida. Abada Editores. ISBN 978-84-96775-90-9.

Uno de los cuadros reseñados por Bozal es el que protagoniza la milagrosa escena de levitación del Solaris de Tarkovsky, uno de los grandes poetas del cine:

NovelaCorrer

  • Echenoz, Jean. Correr. Anagrama, 2010. ISBN: 9788433975409. Una nouvelle agilísima que forma una trilogía que abrió con Ravel y cerrará con el gran Nicola Tesla.

Aquí os dejo un vídeo de Zatopek:

Por último y aunque sea un poco off-topic os recomiendo echar un vistazo al primer capítulo de la serie Palabras Vividas, con una vídeo entrevista al escritor Juan Manuel de Prada con el que Ámbito Cultural estrena canal en Youtube y una interesante iniciativa cultural de promoción de los libros y los autores.

CienciaPoesía

Lucrecio: De la naturaleza de las cosas

12 septiembre, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

El gran poeta romano Lucrecio construyó hace más de dos mil años uno de los poemas largos más hermosos y perfectos que se hayan creado: De rerum natura. Un prodigio de 7.400 hexámetros distribuidos en seis libros, quizá el poema más largo de la historia de Roma.

Anticipándose en siglos a los conceptos científicos actuales postuló que todo estaba compuesto de átomos y vació. En el texto que copio a continuación (trad. José Marchena, fuente, CervantesVirtual) se describe la dinámica de la materia de una forma intuitivamente perfecta, compatible tanto con la ley de Lomonósov-Lavoisier de conservación de la materia, como con la definición del movimiento browniano. Decía el poeta Basil Bunting que Lucrecio se muestra contento de explicar el mundo un átomo tras otro. Siendo un filósofo casi alquímico Lucrecio, que comparte la pasión por el movimiento de Heráclito, se aleja sin embargo de éste en muchas otras cosas, además de en su luminosidad, en su capacidad para concebir la naturaleza enormemente variada e inextricable del movimiento de los átomos. El espacio es un enorme vacío donde se mueven estas partículas y la luz. Hasta el experimento de Michelson y Morley de 1887 se mantuvo la teoría de que la luz se movía a través del éter. Lucrecio tenía razón y la eliminación de ese prejucio permitió apenas unos años después la formulación de la Relatividad Especial de Einstein.

Lucrecio, de rerum natura

Con todo la poesía de Lucrecio no sólo fascina por su claridad, en ella encontramos el contraste de opuestos (la materia y el vacío, el nacimiento y la muerte), la cadencia rítmica de los versos y su serenidad, que emparentan a este texto con ciertas obras musicales y muy especialmente con la visión artística de Glenn Gould: “la progresiva y permanente construcción durante toda la vida de un estado de asombro y serenidad”.

Sígueme siempre tú, y escucha ahora

Cuál es el movimiento con que engendran

Y a los cuerpos destruyen los principios
De la materia, y cuál es el impulso
Y cuál la rapidez que hace que vuelen
Por el espacio inmenso sin descanso.
Porque seguramente la materia
No es una masa inmóvil, pues que vemos 90
Disminuirse un cuerpo, y de continuo
Manando, se consumen a la larga
Y el tiempo nos los roba de la vista;
Se conserva sin pérdidas la suma:
Empobreciendo un cuerpo, los principios
Van a enriquecer otro, y envejecen
Los unos para que otros reflorezcan;
Ni en un sitio se paran; de este modo
El universo se renueva siempre,
Y se prestan la vida los mortales; 100
Crecen unas especies y se acaban:
Y en poco tiempo las generaciones
Se mudan y la antorcha de la vida
Cual ágiles cursores se transmiten.
Si piensas tú que los principios pueden
Cesar, y que cesando engendran nuevos
Impulsos, la verdad de ti se aleja:
Pues movidos en medio del vacío
Los principios, es fuerza que obedezcan
O a su gravedad misma, o al impulso 110
Quizá de causa externa; desde arriba
Precipitados, pues, encuentran otros,
Que a un lado los apartan de repente;
No es maravilla, porque son pesados,
Durísimos y sólidos, y nada
Les pone estorbo alguno por su espalda.
Y para que del todo te convenzas
De que generalmente los principios
Están en movimiento, ten presente
No darse lugar ínfimo en el todo, 120
Donde se paren los primeros cuerpos,
Porque inmenso, infinito es el espacio.
No reposan jamás en el vacío
Los principios: por su naturaleza
En movimiento siempre variado
Unos a gran distancia son lanzados,
Otros se apartan menos, y se enlazan
En el choque. Si es breve su distancia,
Y se repelen poco, y su tejido
Se liga íntimamente, constituyen 130
Las rocas solidísimas, y el hierro,
Y una corta porción de otras substancias
De esta naturaleza: si, al contrario,
El choque los rechaza y los dispersa,
Y los hace vagar por el espacio,
En largos intervalos, nos ofrecen
Del Sol la luz brillante y aire raso.
Y vagan además por el vacío
Muchos que están privados de juntarse,
O que jamás pudieron agregados 140
Entrar en el concorde movimiento;
De lo cual una imagen y figura
Continuamente hiere nuestros ojos,
Cuando del Sol los rayos se insinúan
De través por las piezas tenebrosas.
Si reparas, veras cómo se agitan
Átomos infinitos de mil modos
Por el vacío en el luciente rayo:
Y en escuadrones, en combate eterno
Se dan crudas batallas y peleas, 150
Y no paran jamás: ya se dividen,
Y ya continuamente se repliegan.
De aquí puedes sacar que en el vacío
Eternamente los principios giran:
Un efecto vulgar puede servirnos
De modelo y de guía en cosas grandes.
En los rayos del Sol rápidamente
Movidos estos cuerpos, fijar deben
Nuestra atención, pues su girar eterno
Prueba un choque secreto y clandestino 160
De los átomos: muchos se extravían,
Como verás, a un golpe imperceptible;
Retroceden, y aquí y allí se lanzan
En toda dirección por todas partes:
Los principios se mueven por sí mismos
Y dan el movimiento a aquellos cuerpos
Que se componen de una masa fina
Y análoga a sus débiles esfuerzos;
Los últimos atacan a los cuerpos
Un poco más groseros; de este modo 170
De los principios nace el movimiento,
Y llega a los sentidos de seguida,
Hasta que los corpúsculos se mueven
Que en los rayos del Sol vemos nosotros,
Sin que podamos ver quién los agita.

biomorfismoLibrosPoesía

Mayo de los libros ¿y del biomorfismo?

3 junio, 2010 — by José Antonio Redondo Martín0

Estamos de Feria del Libro de Madrid y es una buena escusa para dejar unos breves trazos. Luego explico lo del biomorfismo.

Me paseé por la Feria este sábado, estaba a reventar de gente, como ocurre en el mundo del libro una extraña mezcla de todo, los típicos paseantes del Retiro, familias, gente que aprovecha para comprar el par de libros que lee al año, los que van a la búsqueda del famoso, los que van buscando ofertas gratis…

Por supuesto están también los actores de esta industria, editores, libreros y escritores normalmente dentro de las casetas donde se forman generalmente interesantes tertulias dado que la mayor parte de ellos no son ni famosos ni nórdicos… esta vez me topé con menos amigos que de costumbre, sí saludé brevemente a Jordi Doce, coordinador de poesia de Hotel Kafka, polifacético, como poeta, traductor y profesor, en todo ello excelente, que estaba en la caseta de la editorial Casariego, junto con el también polifacético Juan Carlos Mestre y de su editora Isabel Rodríguez Cachero.
Hamburgo y el cerebro humano

En la feria hay varios puntos de excelencia, este era uno de ellos, el de los editores de Contexto otro, los libreros de Machado… En general demasiado masificado, por lo que la experiencia no es tan buena. Acabo al final como siempre visitando a los que ofrecen poesía, supongo que esto explica en parte la lista de libros adquiridos, y que esta vez no haya pedido firmas a nadie:

  • Sólo una canción, de Mark Strand, Editorial Pre-Textos. El libro está editado en 2004, tal y como va el mundo del libro casi es una especie prehistórica de inexplicable existencia en librerías. Impresionante escritor del que compro todo lo que vea. Selección y traducción de Eduardo Chirinos.
  • No vendrá el diluvio tras nosotros, de Joseph Brodsky, Galaxia Gutemberg / Círculo de lectores. Selección y traducción de Ricardo San Vicente. De Brodsky se puede hablar largo y tendido, indudablemente entre los mejores poetas de la Historia.
  • Shakespeare, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, editorial Nortesur. Traducción de Romana Baena Bradaschia.

Por alguna razón me tropecé con las ciencias de la vida. En primer lugar un libro cuyo título me intrigó: La vida en el espacio, la nueva ciencia de la astrobiología de Lucas John Mix (editorial Crítica) recién editado y que trata un tema al que me introdujeron mis profesores de Biofísica: Francisco Montero y Federico Moran. Los más interesantes de la facultad y además fans del Camarón. El autor del libro es un doctor en Biología por Harvard, pero en la vida real ejerce de sacerdote episcopaliano. El libro contiene información bastante actualizada en un relato interesante y denso aunque quizá algo desordenado.

Uno de los temas clave en la astrobiología y la bioquímica moderna es el asunto de la autoorganización, la aparente capacidad de los seres vivos y de algunos otros sistemas de generar complejidad a partir de elementos de cierta simplicidad. Aquí me topo con un autor que ya había transitado, Steven Johnson, el autor de La invención del aire una excelente biografía sobre Joseph Priestley otro “cura científico”, que descubrió entre otras cosas la capacidad para reemplazar el aire viciado (CO2) por aire respirable (O2). Éste otro libro, escrito con anterioridad se llama Sistemas emergentes, O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software, un portentoso ensayo en que relaciona formas de organización de la biología con las ciudades, los hongos, las hormigas o las neuronas. Relaciones que serían puramente poéticas de no ser por las teorías de Turing o Prigogyne y que apuntan en cierto modo a las teorías conectivistas y constructivistas del aprendizaje colectivo, a la generación de una especie de inteligencia colectiva. Y en general a las asombrosas ideas que la biología moderna aporta al resto de las ciencias.

La compra de este libro supone que mi señora esposa me califique como un “Sheldon”; Sheldon Cooper es el científico más neurótico de Big Bang Theory, éste tipo:

Para remachar el asunto del biomorfismo hoy en Innosfera habló Nicolás Boullosa, quien nos presenta ejemplos de ingeniería tradicional con biomorfismos: edificios que mantienen la temperatura del mismo modo que un termitero, poblados fractales, coches experimentales que se comportarían como vegetales…

Entremedias comemos con el escritor mexicano Yuri Herrera, que resultó ganador del premio organizado por Ámbito Cultural y Hotel Kafka y votado por 100 personas del mundo del libro (diez de diez “gremios”). Trabajos del Reino fue considerada la novela mejor entre las editadas en 2008. Esta especie de Goncourt a la española ha dado su resultado; llamada de atención y su reedición han sido un éxito. Yuri presentó hoy el libro en la feria y se llevó su estatuilla.

Este fin de semana tengo que terminar de una vez el libro que estoy escribiendo, con esta mezcla de cosas voy a tener una curiosa inspiración.